miércoles, 29 de noviembre de 2006

El Cuerpo



El cuerpo, mi cuerpo es la extensión cercana donde existen todos esos otros cuerpos
Aunque se pierdan en los registros de la memoria palabra…en el se pueden hallar todas las risas, las noches, la luna, el sol, la muerte, la vida, la pasión, la pena, el cansancio, la luminosidad, la oscuridad.
Mi cuerpo ha sido lugar de esperas y complicidades
El lugar donde no existen ideas;
solo proyecciones hacía el mañana esquivo e inconstante.

Mi cuerpo es el lugar de las maravillas y los pesares, el resumen de los entuertos

La guarida de los dolores

Las señales de la esperanza

La desolación del hastío

Una cadena

Una señal

El signo inicial de los murmullos

El Acabado impreciso de los sueños

Una promesa

Una mentira

Una única verdad

Mi cuerpo es mío como suya soy



martes, 21 de noviembre de 2006

Family Love?


Ahhhhhhhh La Familia...Maldición y Bendición, depende de la que te toque. Puedes ser elevada a las máximas expresiones de tu ser o tocada en los lugares de lo ingrato y oscuro. Una u otra o como en mi caso una mezcla de ambas.

En la historia de la mía nada es lo que parece, nada lo fue ni lo ha sido nunca.

El proceso de hacerme cargo de mi propia novela familiar, uffffffffff, me ocupó parte importante de la niñez, toda la adolescencia y pa que hablar de mi primera juventud (ojo que no soy tan vieja).
A una tierna edad supe que mi mami no era mi mami; sino mi abuela, que mi papi no era mi papi; sino mi abuelo, y que todos los que yo consideraba hermanos eran mis tíos y tías, y a esto súmemele un montón de sobrinos, primos, tíos- tíos abuelos y un gran etc. de otras relaciones propias de familia extendida, achoclonada y tradicional (el familión eh). De golpe me enteré que mami era mi hermana; la que más me regaloneaba y siempre me miraba con cara de pena y yo sin entender nada. Del supuesto papi, mejor no hablemos. Ese papi es parte de los restos del relato, alguna vez he tenido curiosidad por conocerle, pero papi o "el caballero aquél" (suena más apropiado); figura como parte del anecdotario de un polvo adolescente cuya secuela fui yo. Por "el bien de todos" los adultos responsables de mantener la familia, decidieron que mi persona estaría mejor cuidada en el seno de una familia "constituida" que en manos de una niña loca como estaba tildada mami.
Estando así los hechos, abuelo (el papa de la mamá de mami) con recursos y pitutos movió contactos para que saliera de la maternidad sin haber sido nunca parida por la niña, si no que por la abuela que ya contaba con 50 años. Y yo me crié feliz e inocente, hasta que un dejo de cordura les hizo pensar que era mejor que ellos me contaran, antes de que me enterara por "algunas malas lenguas". Cuentan que incluso una prima (hija de un hermano de nos quién) maldadosa me lo gritó mi orgen, una vez que casi me ahogo y llamaba a mí mamá, y a mi que me registren (yo no me acuerdo).
La cosa no fue fácil para mi, pero de a poco, muy lentamente fui retomando el orden de mi cabecita, deje de ver entre líneas y acepté el sino que me correspondía, me hice grande y dejé de explicar porque mis padres eran tan viejos y que mi existencia no se debía a un milagro de la reproducción tardía. Pero con eso de los papeles cambiados debo reconocer que pelé el cable de formas diversas y que ahora por definición me espantan los secretos familiares y las cosas poco claras.
Por qué escribo este post, lo hago por mi Rorro, o Rorrito mi amol, el otro hijo de mi mami-hermana, que fue criado por ella, que nunca se ha relacionado conmigo como hermano, es más creo que me odió durante mucho tiempo, y que yo lo envidié profundamente por haberla tenido a ella de una manera que yo no pude ni podré nunca. Fue todo lo pesado que puede ser un pendejo engreído tres años menor que yo, y no me pescó nunca. Fue loco; yo estudiaba y él me perdía las cosas, me robaba los pitos, se acostó con alguna amiga mía, y un sinnúmero de pequeñas barbaridades. Y hoy hablaba con él, por el msn, y me contaba que Colo Colo iba ganando el partido, me preguntaba por mi hijo, y de pronto me dice, "te das cuenta de que nosotros somos lentos"..."lentos para nuestras cosas...nos demoramos años en atinar con nuestros proyectos....debe ser una cosa de genética" y sentí como se me apretaba el corazón para luego expandirse en un suspiro. Y eso que nunca hablamos casi no nos vemos, él se saca la cresta trabajando, tiene una hija pequeñita que se parece a mi, y ¿saben?... hoy cuando se despedía me dijo que nos amaba, a mi y a mi hijo, y yo le dije que también lo amaba, porque es lo que siento; aunque no tengamos los mismos apellidos, aunque él sea moreno y yo pálida, aunque nunca hemos compartido más que unas horas y no nos hayamos criado juntos...aunque en mi familia nada es lo que parece, y todo este revuelto, nos amamos y es simple y hermoso y todo lo de turbio de las decisiones de otros sobre mi propia vida y la de penas que alguna vez tuve, el rechazo que sentí, las noches que me quedé llorando calladita y sola, eso es solo historia, puro relato de novela, y ya fue...Y AUN ASI NOS AMAMOS.

miércoles, 15 de noviembre de 2006

Mirar por esas ventanas, salir a recorrer las calles, sin mapa, sin destino, bajar por las escaleras de la ciudad, mirar cada detalle, aprender nuevas historias, leerte los cuentos que escribí, sacar un poema diminuto de los bolsillos y dártelo en un gesto evocador de la complicidad que hemos construido.

Pederme en una niebla desconocida, perderme y reencontrarme, hallarte en una esquina que predije será recorrida, salir hacia la playa, o al campo, viajar desde la distancia ajena que nos señala los momentos y los tiempos.

Posibilidades de inventar-nos, posibilidades que se dicen en verde, que salen del gris tormenta y del azul pálido de esos ojos que recuerdo aún, que llevo en mi centro como señal de lo que viene...


miércoles, 8 de noviembre de 2006

Recuento las pérdidas, las cosas que han quedado vagando sin mi, los pequeños objetos que se desaparecieron, que me fueron hurtados, que dejé escapar, que no quise más, cuento entre estos: varios celulares, tres billeteras (¿o serían cuatro?), infinidad de “yo te llamo”, un montón de cartas sin enviar, y otras tantas prometidas por llegar o que fueron rotas y sigo sumando; las noches que me vine antes a casa, los recitales que no fui, las cosas que no dije, las que esperé escuchar, las vacaciones que no tuve, los viajes que pospuse…Y sumo más, unos cuantos pares de zapatos en cada cambio de casa, una cantidad de libros y discos considerable; perdidos, prestados, robados, olvidados en la micro, en las sillas de algún bar. Otros tantos cepillos de dientes; en hoteles, casas de una noche, mañanas de premura. Las fotos de nuestra infancia, el nombre de mi padre, el apellido de mis abuelos, el idioma de mi sangre, la mirada dulce de un amigo: perdido uno en la muerte, otro en los desengaños, en el olvido cotidiano y de tanto más…Pérdida de memoria eficaz y selectiva, pérdida de cosas, de historias, de algún sueño, y no basta que yo diga que el olvido no existe, aunque crea incluso que en el no olvido hay perdida, más perdida...de medios, de palabras, de acciones, derroche de no acontecerse, despilfarro emocional de emocionarse por las perdidas por no tener eco y nada nada nada funciona contra la perdida más que la resignación de dejar ir de perder de no asir de soltar de ser zen aunque zen no sea más que una excusa que inventó alguien para decir que nada evitará que perdamos algo y que aún así hay que seguir porque nos queda mucho por perder…