miércoles, 31 de mayo de 2006

Dejar ir o el sentido de los puentes...

Un momento para sentarse y mirar a los costados, al frente y dentro, también hacia atrás, aunque cada vez tenga menos significado.

Y ahora siento que me canso antes... antes de que las cosas se empiecen a deshacer, prefiero dejarlas ir, evito entrar en algunas situaciones que se como van, desecho conversaciones inconducentes, no me aflijo. Y eso pasa en muchos sentidos, ahora que este mes está acabando vuelvo a sentir eso de dejar ir, no es nada grave lo que ocurre, pero tampoco quiero que pase a serlo, decido dejar de lado la indiferencia aparente que creo que otro me expresa, dejo de lado la agresión velada que he sentido. Soy clara; siempre digo, aunque me duela, hablo de lo que siento de mis temores y mis miedos, abuso de mi facilidad de palabra, pero me protejo...aunque a otros eso les espante y aleje, es lo que me define, es lo que tengo, es lo que hay...

Y junto con eso vuelvo a confirmar el asunto de los puentes; que es mi metáfora favorita de las relaciones, confirmo que son como los puentes, ambas se sostienen de dos lados, y no queda nada que hacer frente a eso, si un lado suelta...todo mal...si uno no quiere...nada que hacer...el puente se cae, queda pendiente todo y no se puede volver a cruzar al otro lado...y yo me voy con mis cosas a otra parte...

Optimistamente sigo construyendo algunos puentes hacia otr+s, quiero conocer otros lugares del mundo. me aplico; escucho y actúo. Avanzo en eso, pero algunos que se sotuvieron durante mucho tiempo ya empiezan a fisurarse, se sueltan las amarras, y es mejor dejar que ocurra cuando ya no es posible avanzar, sobre todo si sabe que lo que espera es la caida, irremediablemente.

Por eso dejar ir... pobres amores, malas relaciones, cariños malos, obsesiones, frustraciones, dejar ir, a l+s que no me tratan bien, a l+s que me malentienden, a l+s que busco y no hallo...

lunes, 29 de mayo de 2006

Mi niño

Existe una persona en mi vida que tiene toda la maravilla de ser, que define los sentidos de la palabra amor y que lo representa en el día a día...

Nunca quise tener hijos, siempre puse peros a la sola posibilidad de plantearlo como una opción. Más todo tiene su vuelta y cada negación se cobra ¿o no?. Y llegado el momento de encontrarme con su padre; amarlo y concebir a este niño fue solo uno. La historia de amor al paso de los años es el regalo que a mi niño le queda, una historia de origen que se basó en ese sentimiento, no hubo errores, ni malos cálculos, de ahí su importancia, el es la expresión de un amor que fue puro, mientras fue.

Desde antes de nacer manifestó un impulso que más tenía que ver con lo mágico que con lo real, se aferró a la vida cuando todo decía que su venida no era viable, pero él desde dentro de mi luchó por nacer, ya casi sin fuerzas le recibí, cansada de hospital y enfermedad, pero luego de pasar por la peor experiencia de mi vida, y ya pude tenerle cerca, casi me pierdo de tan feliz, ahí estaba pequeño, frágil, silencioso, y sano, contrario a todos los diagnósticos y previsiones de los señores de blanco...

Al principio nos costó a ambos el reconocernos, cada momento junto a él era un desafío, de misterios e inexperiencia se llenaban los días, hasta que advertí que eso era demasíado para el padre y de golpe salió de nuestra vida. Y nos quedamos los dos, haciendo intentos por sabernos, por entendernos y amarnos.

Hemos crecido juntos, hemos llorado y reído, y las mayores lecciones él me las ha dado. Es dulce, de sus manos surgen maravillas, y aún le veo como a mi niño, por eso escribo, necesito plasmar este momento, porque se que nada detiene su avanzar, porque ahora se cuan valioso puede ser tenerle cerca, lo precioso de sus besos y su mirada profunda y su risa. Pero crece, cada día, y a veces se enoja y otras está triste, no sabe que le pasa, le cuesta entenderse, le cuesta aceptar que el mundo no sea sencillo. Tiene sus cosas, su manera de pensar, su opinión, sus mañas:

  • No le gusta la leche caliente.
  • No le gusta cortarse el pelo.
  • Ni usar piyamas.
  • Canta en la ducha.
  • Compra albunes que nunca termina de llenar, aunque mami le auspicie la compra de las laminitas, y las termine pegando ellas.
  • Se enoja porque yo se más de superheroes que él.
  • No le gusta que sus compañeros usen sobrenombres.
  • No puede hablar mientras vamos en micro porque se desconcentra del paisaje, y cuando habla se marea.
  • No acaba de entender porque no vamos a Mc Donanlds, ni a ninguno similar. Pero lo aceptó cuando decidi llevarle a buscar las figuritas al bio bio.
  • Le encanta que le cuente historias de mis amig+s.
  • Ama los gatos como yo.
  • Me quiere enseñar a jugar mitos y leyendas para que hagamos un torneo con sus amig+s.

Y yo trato de explicarle, de contarle cosas, y a veces nos pasamos horas pensando en como resolvemos algo. Otras veces me pide que le lea cuentos, aunque ya pueda leerse completo el Señor de los Anillos, pero él los pide igual, porque es mi niño, y él lo sabe, es mi amor. Mi Capitan de Guerreros. Mi luz.

martes, 23 de mayo de 2006

Parte 3 La Paico y la Obligación

La siguiente mañana, apenas abre sus ojos, piensa en "dónde estará a estas horas el Patroncito...", y se sonríe. Se apura y va a lavarse, se detiene despacito en cada parte que tocaron las manos de él, se peina sus trenzas, se siente hermosa...nueva, distinta...sacude su cabeza, se siente un poco tonta, pero feliz y entre suspiros se dirige a la cocina y parte rapidito a cumplir sus tareas...Ahí está la Inesa, la mira con cara de pocos amigos, ella se hace la desentendida. Al momento la Inesa parada a su lado ...cuenteme Paiquito, como estuvo el pago de la obligación... y ella, se queda fijada, y recuerda... recuerda a la Rosita, la Chabela, a todas las otras niñas que partieron antes que ella a los fundos, porque era lo que tocaba, se hacían niñas de mano, salían de la casa de sus padres, partían a la casa de los patrones y al poquito rato aparecían preñadas, y generalmente sus chiquillos no tenían origen conocido, hasta que algo pasaba y salían cascando de las casas, y partían a al ciudad y rara vez se volvía a saber de ellas, o y sigue recordando... se quedaban como empleadas de confianza, ay, si eso también pasaba... como comprendió ella que le pasó a la Inesa, ay, ay, y ahí se queda, y de golpe entiende todo, y en un destello se le parte el corazón, lo oye romperse, y luego se piensa, se figura al futuro, se mira, se ve vieja en una cocina, pensando en chiquillos, que no pudo criar porque tenía que cuidar al patroncito, y atenderle y quedarse ahí, en esa casa, en esa vida, en esa soledad, se siente cosa, y ve a la Inesa, por primera vez la ve, y sabe que no quiere eso, que eso no es para ella, se levanta, despacio... sus piernas tiemblan, ella entera tiembla, abraza a la Inesa, abraza en ella todo lo que no quiere ser y así calladita, respira, inhala profundo y sin decir nada la Paico se aleja...
Mientras recoge sus cosas sabe que algo cambia, presiente que debe dejar de ser chiquilla, que ahora todo depende de ella y de su estrella, si es que la tiene, sabe que el Patroncito le echara en falta, pero tambien sabe que eso será hasta que llegue su reemplazo y todo calza, la mirada de las otras chiquillas de la casa, la cara de pena de la Patrona...todo calza...menos ella, sabiendo esto agarra sus cosas y se va...

lunes, 22 de mayo de 2006

Recuento de la Desaparición


  1. Me acosté once días después de las dos de la madrugada...tres días a las cinco am, dos días pasé de largo.
  2. Fuí veinticinco veces al centro a puro hacer tramites que podría haberme evitado.
  3. Me enojé quince veces con misma por no poder hacer todo como misma quería.
  4. Pense infinitomil en todo lo que tenía pendiente y en cuanto me estaba demorando en terminar.
  5. Mis cinco hermanas me ofrecieron mandas para que mis cosas resultaran(A la Difunta Correa, A San Expedito, A San Martín de Porres, y otros(as) por el estilo.Yo me encomendé a la Pomba Gira.
  6. Sólo ví tele una vez, el domingo pasado, Lost.
  7. Escuché sonar el teléfono cuarenta veces y no contesté ninguna.
  8. Pensé doce veces en el Tonto.
  9. Hize dos veces el almuerzo en mi casa.
  10. Reté a mis gatas ocho veces por acostarse sobre mí.
  11. Me compré dos camisetas de panty, que combinan con mis calcetines.
  12. Trate ocho veces de hacerle cambios al blog, mientras debía estar trabajando en lo serio.
  13. Escribí cuarenta y cinco correos que eran importantes y sólo me contestaron diez.
  14. Fui dos días de tres a clases.
  15. Conocí a dos personas encantadoras.
  16. Me perdí dos cumpleaños, el de mi manamadre y el de mi sobrina que cumplió diecisciete y ya tuvo su primera depresión clínicamente probada.
  17. Pensé siete veces en que estoy un poco loca.
  18. Me aburrí de hacer este post una vez y me fuí a acostar a las once de la mañana luego de una noche en vela.

martes, 16 de mayo de 2006

esto es solo una prueba...

no se que está pasando hum....
qué se ve?

martes, 9 de mayo de 2006

Gestos...



Cuando una recibe apoyo, cuando las cosas que ocurren son buenas, se deben tener gestos. Me reconozco como una señorita
bien portada, como decía La Paico. Hace un rato alguien me preguntó por los blogs y la soledad; traté de explicar un poco mi cuento con esto, espero haberme dado a entender. Explicarme y explicar contar de mi que no te soy sola, como dice una amiga, ando acompañada por la vida a diario y querida y mucho más, me siento afortunada y ahora un poquito más por este blog.

Esta breve introducción, es sólo para mencionarles a ustedes que vienen por aquí a visitarme que tengo urgentes asuntos concretos que atender, prioritarios para mi momento vital (que raro suena eso),y que nada tienen que ver con este blog, pero si con la distribuciónde mis tiempos y energias; por lo cual como señorita bien portada, les aviso que me desaparezco unos días, espero que no muchos y que luego vuelvo. Ese es mi gesto para ustedes; porque me he siento comoda y acompañada y eso se debe agradecer, y porque cuando leo los blogs amigos extraño cuando la gente no postea, es un ejercicio de empatía.

Entonces saludos a todos y todas. Al retorno seguiremos con la novela...

domingo, 7 de mayo de 2006

Parte 2, de como una sola noche puede cambiar tus sueños


...Y llegaba el nuevo día, en cada labor que se le encomendaba, a la Paico se le quedaban los suspiros. A media tarde, mientras alimentaba a las aves, se sorprendió detenida, pensando en cuanto le gustaba cuando el Patroncito la miraba, con esos ojitos de agua o cuando ella le adivinaba detrás de la puerta contenido, sin saber muy bien que era eso que él pedía, con una vaga certeza de que tenía que ver con los mandantos de su madre, al despedirla -cuidate chiquilla, no dejis que ni un peuco te toque, mira que yo no te criao pa' que se regodeen contigo-. Eso era lo que más recordaba, y los consejos de la Patrona, que no se detenía en advertirle que si se dejaba tocar un pelo, la puerta era ancha...
Pero, el bendito pero, la chiquilla no se aguantaba las ganas de acercarse al comedor cuando le oía llegar, o quedarse escuchando detrás de la puerta las noches que había tertulias, el Señorito y sus amigos, usaban palabras grandes, hablaban de logias y libertad, de política, de cosas que ella no alcanzaba a comprender, pero era tan lindo escucharle, hablaba suavecito aunque no dejaba de guapear cuando encontraba que los otros hablaban cabezas de pescado, les llamaba al orden...y la Paico apretaba sus manitos dentro del delantal y soñaba...que se iba con él caminando por la alameda, que se bañaban en el estanque...
Súbitamente el Patroncito aparece un día temprano junto al fogón de la cocina, todas las mujeres en silencio, ella en un rincón tomaba mate. Paico, vayase a ordenarme las maletas que tengo que viajar, Abuela; prepara mis documentos, y usté Inesa vaya a buscar a Fermín pa darle unas instrucciones, ya pues muevanse que parto a las seis, se dió media vuelta y salió, dejando un halo de pregunta y ansias...
Eso desencadenó todo, la prisa, el contacto,el orden,el borde, el pacto, toda luz que quedaba comenzaba a meguar, y un lugar secreto definió sus coordenadas, formó parte de una cifra que decía el dónde pero no intuía el cómo...y a su espalda él...de pié, en sí, en todo el deseo ser dos ser dos, no dos...le toma le circunscribe, le define, le vive, en un respiro...inhala...retiene defiende pretege y suelta y son y son dos de dos en dos a dos sin voz los dos en un espacio amplio y mutuo se superan se revelan se besan besan besan las bocas bocas bocas beso beso en beso en beso se toman se toman se doman se doman dóciles dociles divinos los dos los dos son...
Y fue y fue y es lo que no ves lo que es para ser de nuevo ella no ella pero asi era...y fue primera y primavera...
Dificil recrear lo que fue pero se precisa recorrer para conocer.

jueves, 4 de mayo de 2006

La novela familiar (una suerte de explicación de por qué maternidad es la palabra que mas me cuesta pronunciar....La Paico(Parte 1)

Así comenzó...
Cuenta la leyenda que la Paico; mi abuela, era una ingenua y humilde casi muchacha del sur. Contando menos de 15 años, fue llamada a trabajar en la "Casa Grande", su madre la mandó sin decir agua va. A ella le había tocado ser una madre sola, (no apareció nunca en los registros familiares el nombre del padre de la Paico). De esta forma, sin tener nada que alegar, la chiquilla llegó a la casa principal del fundo que había contemplado desde su niñez.

Ahí, a su espera estaba la Patrona, que resultó ser la persona más amable de la casa. Mientras la Paico se instalaba, figura por ahí el Señorito (vayan a saber por que le decían así), dando ordenes, mandando a los inquilinos, y sonriendo enigmaticamente a las
chinas; que se encargaban de hacer agradable y cómoda su vida.
La Patrona, era una vieja dama, abuela del Señorito, apenas pudo se llevo a un rincón a la Paico para decirle muy despacito que debía "cuidarse" del joven patroncito. La Paico, sin saber mucho de nada, poco entendió, pero intuitivamente, puso a buen resguardo sus encantos, empezó a circular por la casa con un rebozo que le cubría el cuerpo entero en pleno verano, y se hizo una sombra...pero no fue suficiente, el joven en cuestión, la seguía con la mirada, le traía regalos después de las cosechas, la llamaba para que le sacara las espuelas, para que le trajera el café o un enguindado, pero la Patrona siempre encontraba la manera de mandar a la Vieja Inesa (que figuraba desdentada y arrugada por la cocina), a cumplir los mandados... y así empezaron a pasar los días...Hasta que una noche la Paico comenzó a sentir unos murmullos tras la puerta de su habitación, "ya pues mi china linda...déjeme entrar, a contarle una historia; pa que ría, debe estar aburrida tanto trabajar..." y la Paico asustada, mientras los ronquidos de la Vieja Inesa, a todas luces le dejaban claro que estaba sola...Aguantaba, una noche, dos, tres, una semana... el Patroncito, insistía, le ofreció: la luna, el estero, un vestido de domingo, un paseo por la plaza del pueblo, cuando le dijo flores; cayó una barrera, pero no fue suficiente, luego le cantó queditamente detrás de la puerta, sabiendo que al otro lado de la casa se oían sus murmullos...a él nada le importaba, ni siquiera la mujer que unos años antes le había dado un hijo, pero que no era su esposa por las leyes, eso le decía a la Paico, que no se iba a casar con ella, ni con otra, que el amor era libre como los tortolitos que recorrían cada mañana el jardín, y la Paico la pensaba, cada vez que él retiraba su asedio, se quedaba pensando, pensando, tarareando sus canciones, ella también despacito, para que la Inesa no viera interrumpido su sueño...

(continúa)

La Pasión de Decir

Marcela estuvo en las nieves del Norte. En Oslo, una noche, conoció a una mujer que canta y cuenta historias, y las cuenta vichando papelitos, como quien lee la suerte de soslayo.

Esa mujer de Oslo, viste una falda inmensa toda llena de bolsillos. De los bolsillos va sacando papelitos, uno por uno, y en cada papelito hay una buena historia para contar, una historia de fundación y fundamento, y en cada historia hay gente que quiere volver a vivir por arte de brujería. Y así ella va resucitando a los olvidados y a los muertos ; y de las profundidades de esa falda van brotando los andares y los amares del bicho humano, que viviendo, que diciendo va.

Del Libro Mujeres (Alianza Editorial, Madrid,1995)





Eduardo Galeano (Montevideo, 1940)