lunes, 24 de septiembre de 2007

DESPEDIDA A ANGÉLICA ROJAS DE LAS EX PRISIONERAS POLÍTICAS

Angélica no se fue un día cualquiera, muere el 21 de septiembre, la Primavera se la llevó con su fiesta de brotes, rindiéndole su propio homenaje. Angélica no muere un día cualquiera, porque ella no fue una mujer cualquiera.

A nombre de sus compañeras de prisión, de sus hermanas de lucha, se me ha encomendado el honor de honrar la vida de Angélica Rojas y contarles hoy, bajo este sol, que no hemos venido sólo a despedir a una ex prisionera política. Venimos a despedir a una mujer valiente, decidida, audaz, apasionada que defendió sus principios contra todos y contra todo

Angélica, fue ante todo una MUJER con mayúscula, que después de su paso por las Juventudes Comunistas donde comenzó a militar a muy corta edad, ingresó a las filas del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Ella vivió la clandestinidad en momentos que la dictadura daba los golpes más violentos al Frente.

Llegó a la cárcel y la recibimos con nuestras canciones. Cuando salió de la incomunicación, estaba entera. Sus torturadores se enfrentaron con esta MUJER de ojos grandes y voz fuerte. Supieron de su fuerza y su tenacidad, nada lograron sacar de su boca. Llegó serena sabiendo que sus compañeros podían seguir la lucha afuera, ellos no corrieron peligro, gracias a su empecinado silencio.

Curamos sus heridas, las de la tortura, las de la vida, y supimos entonces que era una Mujer apasionada, sostenida por la firmeza de sus principios, los que nunca tranzó, arremetiendo contra todo lo que fuera necesario.

Por eso, hermana de poesías, no fuiste nunca una más de las prisioneras políticas, lograste sacar tu voz fuera de los barrotes, tu poesía inundó incluso las calles de otros países, de lugares distantes y tu testimonio pudo dar la fuerza necesaria a otros y otras para seguir resistiendo.

Angélica fue una de nuestras líderes, en muchas batallas que dimos al interior de la cárcel, fue una de las más osadas, fue también la más rupturista y trasgresora. Cómo muestra queremos testimoniar el día que sin importar los riesgos, los golpes de los gendarmes, junto a otras compañeras se las ingeniaron para llegar hasta donde estaba el traidor y asesino del Fanta, te abalanzaste sobre él, ni los forcejeos, ni los palos la detuvieron, tu furia y tu imperiosa necesidad de hacer justicia te llenó de fuerzas, Si hubieras podido, seguro que con tus propias manos los habrías ajusticiado, como se lo merecía, como se lo merece él y tantos otros que siguen caminando impunes por este país.

Nunca la palabra justicia, fue sólo una consigna para ti, la seguiste levantando, aún ahora, cuando muchos han claudicado, negociado o se venden al mejor postor.

Angélica, fue una mujer con una claridad política y una consecuencia, que la hizo merecer el respeto de todas sus compañeras de cárcel, sin distinción de militancias, por eso hoy, estamos todas aquí, ¿puedes verlas Angélica? Aquí estamos con nuestras manos, con nuestros cantos para saludar tu vida.

Esa misma vida que tuviste tan llena de altibajos, pero tu risa sigue sonando fuerte y clara en nosotras. La Primavera te llevó cuando estabas en tu mejor momento, cuando por fin te atreviste a dar el paso que siempre habías soñado, ser una profesional. Y fuiste la buena estudiante, la madre realizada que concibió esta hermosa hija, mucho antes de que ella naciera, la que recuperaba las fuerzas para seguir viviendo la pasión que está aquí presente.

Con esta misma pasión, fuiste la que impulsó que la cárcel era también un espacio para romper con lo establecido, trasgrediendo todos los límites, podía ser transformado en un espacio de goce y de placer.

Angélica fue una morena altiva que jamás se arrodilló ante nadie y seguirá viva en nuestra piel.

Con tu voz, con tu risa, con tu baile cadencioso, con tus caderas coquetas de hembra que se reconoce en el placer, saldremos de aquí, tus hermanas de prisión, tus compañeras de armas, que hemos venido hoy a rendir el honor y la gloria que tienes merecida con creces.

Angélica, no estás olvidada, habrá juicio y castigo a los culpables, y hoy reafirmamos nuestro compromiso de seguir en la lucha por cambiar este país, porque no fue para esto que combatimos.

Angélica, amiga, hermana, compañera de lucha y de juergas, aquí estamos para honrar tu vida.

Angélica Rojas, Presente, ahora y siempre, hasta la victoria final.

Ex prisioneras políticas de San Miguel y Santo Domingo

Santiago, septiembre 23 de 2007

martes, 18 de septiembre de 2007

De todo, quedaron tres cosas


De todo, quedaron tres cosas:
la certeza de que estaba
siempre comenzando,
la certeza de que
había que seguir
y la certeza de que sería
interrumpido antes de terminar.


Hacer de la interrupción un camino nuevo,
hacer de la caída, un paso de danza,
del miedo, una escalera,
del sueño, un puente,
de la búsqueda...un encuentro.

Fernando Pessoa

lunes, 10 de septiembre de 2007

Caminar Santiago es caminar contigo


Vengo de la casa de mi hermana, nos sentamos y sacamos cuentas, le pido que me preste plata, me presta plata, se la voy a pagar; pagando el agua, pienso, mientras pienso en ti, desde hace tanto.Estás a mi lado como un susurro, como esas músicas de fondo. A veces vuelves de la mano de tu hermano, el mayor, el único, y te veo en esa sonrisa que los iguala. Y qué queda después de llorarte tanto, y qué queda cuando no te sé, cuando sólo puedo sentirte en esta herida profunda que lleva tu nombre y el de tantos.

Recuerdo que me abrazaste y luego haberte dicho que los hermanos mayores valían hongo. Tú te reías, me decías que tu hermano era leso pero que le querías igual; yo también le quise, y con los años créeme que se le pasó lo leso.

Recuerdo nosotros caminado horas, por la Alameda hasta providencia con los últimos putos pesos que nos quedaban para tomarnos un helado en el bravissimo, uno grande, muy grande para cuatro. Esa vez éramos cuatro. Después nos fuimos caminando de vuelta era tarde, pero hacía calorcito, rico pa caminar. Y caminando arreglábamos el mundo, y nos íbamos acompañando en la angustia de ser tan niños y de tener los ojos tan abiertos. Y mirábamos los focos del forestal, como si fuésemos polillas, alucinados de la posibilidad de romperlos con una sola piedra bien lanzada (creo que esa noche no rompimos ninguno). Y caminando la orilla del mapocho, luego bellavista, luego el forestal de nuevo, otra vez San Borja. Nuestras noches eran de plaza, y de ir a los servicentros a comer algo con el gentil auspicio de nuestro ingenio y nada más. Y hablábamos, y nos reíamos de cosas estúpidas, pero a veces, éramos serios, y me contabas de tu vieja, de tu hermano y de ese papá que conocías de anécdota.

Fuiste mi más más, mi best, mi top, mi mucho, mi todo el rato. Y cuando vinieron los malos tiempos, seguiste siendo para mí. Supiste estar donde no hubo nadie, supiste tanto de mí, cuando la amistad era de vida o muerte. Fuiste mi primer hermano, y el mejor de los que escogí.

Y septiembre eres tú, siempre eres tú, estás fechas llevan tu nombre, llevan tu imagen. Y yo soy pena cada minuto que te recuerdo. Cuando vuelvo a la noche que escuché tu nombre en las noticias, y yo estaba en una cama enferma, enferma desde la hora que una bala puso fin a tu vida, enferma sin saber por qué. Y a veces, como hoy, siento que recaigo, en esa enfermedad de lo injusto, de lo que no se puede nombrar, porque el horror nos aprieta la garganta y el corazón.

Hoy quiero recordar que nos quisimos, que fuimos algo profundo y potente, que aún lo sigue siendo en la falta tan presente de ti, y en esa definición brutal de conocer a alguien que fue capaz de dar todo. Más allá de los discursos y las ideologías, más allá de los miedos, en el lugar de los sueños, más allá de la incomprensión o los relatos antojadizos de nuestra historia como país. Yo conocí la tuya, yo estuve ahí, sé quien eras y eso nunca nadie me lo podrá quitar.

No tengo nada que no sea bello de ti.

Gracias César, por estar así como tú sabes y por el título.

domingo, 2 de septiembre de 2007

Morning Post (de Agosto, la memoria o por qué escribo todo lo que escribo)

Iba a poner Post mañanero, y como ando de ánimo festivo, lo primero que pensé fue que ese título, se podía asociar al consumo de alguna drogas derivadas del cannabis (llámese pito, huiro, caño, etc.) o alguna practica amatoria de primeras horas de la llamada (léase el conocido polvo mañanero).Porque no he fumado desde hace tiempo y de lo otro menos y por ende este post no se trata de eso, es un post que me viene siguiendo desde ayer, desde el otro día cuando le hablaba de mi problema a señorita Oscura, la chica con la comparto a Sandmi (Sandmi es el nombre que yo le doy a Morfeo, señor de los sueños, entidad masculina que ambas compartimos), mi problema es que pienso Blog, sí, ríanse, pero desde hace un rato que me di cuenta de eso, pero poco importa, porque en el fondo, este actual pienso Blog (o sea pienso en cosas que tengo que poner en el blog), es una extensión cibernética de algo que hace mucho tiempo me pasa, ya ni me acuerdo desde cuando, pero es que tengo otro problema, pero el pienso blog me ayuda a resolver mi problema. No me acuerdo, ese es el tema, que desde que no me acuerdo escribo, escribo porque me falla la memoria. Desde los ocho años y entre los ocho y los 21 no era grave, pero luego de los 21 se empezó a transformar en una dificultad, sobre todo con algunas personas, situaciones, eventos de mi vida. Y he pasado vergüenza muchas veces, algunas me encuentro con gente en la calle que asegura conocerme y yo ni luces, otras mis amig+s me hablan de las cosas que hicimos y yo nada, se me borra. Pero si escribo las cosas que me pasan eso es menos grave y yo me quedo con la sensación de que alguna vez podré volver sobre las letras y encontrarme eso de mí vida que me interesa recordar.

Y a qué viene todo esto, a que agosto terminó ayer y ha sido un mes lleno de recuerdos, de cosas del pasado que vienen a golpear mi puerta, de avisos de gente que parte y que se va. Y anoche antes de irme a dormir, muy tarde me puse a leer al bendito Bertoni, que no hizo más que revolverme los recuerdos, y más triste que un bolero, me acordé de :

Mi tía E, que falleció hace tres semanas y que era la tía más linda de las hermanas de mi padre, la más simpática, la más activa, que se fue a un asilo porque quería estar con gente de su edad que estuviera menos sana que ella y ayudar, pero resulta que a poco tiempo de estar en el hogar una enfermedad la dejo mal, y perdió sus capacidades y su familia; la cercana, la fue olvidando y la dejaron a un lado y mi tía murió sola en el asilo

…morir no sería tan malo

sufrir no sería tan malo

si se sufriera en la casa

si se supiera que nada ni nadie nos sacará

-en caso de morir o sufrir-

de la casa.[1]

Y después, el J, el amigo de amiga A, que se fue rápido también en el hospital (la semana pasada) y que cuando lo conocí me dijo que le cargaban los psicólogos porque “eran traficantes de angustia” y yo no podía parar de reírme cuando mi amiga le dijo que esa era mi profesión y que se deshizo en disculpas, y yo seguí riéndome y él me dijo loca y se puso a reír conmigo y cada vez que lo volví a ver me acordé de eso, y anoche en medio de mi desvelo me acordé de nuevo de él y del concierto de Kevin Johansen al que fuimos juntos con muchos amigos de mi amiga y que yo busqué sentarme a su lado para reírme he hicimos y hablamos tonteras todo el concierto y él me preguntaba a mi por las letras de Kevin(porque yo me canto casi todas las canciones de Kevin) y le gritábamos Mijito Rico, porque ambos nos quedamos encantados con Kevin, su facha de galán y su voz. Y me creo que apenas pueda me voy a ir a verlo para reírme un rato y cantarle esa canción de Kevin que a él le gustó tano, " anoche soñé contigo, y yo estaba despierto... Que lindo que es soñar ..."Y pienso en el Sida y en que es una reputa enfermedad y que no me gusta. Como no me gusta el cáncer que se llevó a mi compañero M, que era compañero mío en la Universidad y de la vida, que me regaló un libro de Luria para que yo estudiara más y porque M las pasó como las pelotas y un día en la U me contó de un objeto (y ahora no me acuerdo que era) que anduvo trayendo durante todos lo años que le tocó andar clandestino en Chile, porque M fue un combatiente y una sola vez lo escuché hablando de su tortura, y ahora se me aprieta el pecho, porque M no es él único que conocí que muere de cáncer y que estuvo preso y que fue torturado y me da mucha rabia, porque no quiero que nadie más se muera de esa otra puta enfermedad. Porque yo no me quiero enfermar de nada. Porque a veces lo pienso y sé que me voy a morir, que todos moriremos.

Y en mi inconsciente, se hace consciente de que necesito escribir para dejarme el registro de las cosas que no me quiero olvidar, de las calles que de nuevo quiero andar, de las canciones que no quiero perder, de los rostros que llevo conmigo, y hoy me levanté a las siete aunque mis intenciones eran dormir hasta la una, pero no pude, porque me desperté y lo primero que pensé fue que tenía que escribir esto por mi Tía E, por J y por M, que están en mi, que no quiero olvidarme de ellos en este domingo ni en el lunes ni la semana que viene ni la vida entera.

Porque el ejercicio de la memoria, se me hace imprescindible y necesario, y así como empecé este blog tratando de no olvidar mis dolores, para poder digerirlos y no dejarlos solo como parte de la tristeza, para no dejármelos dentro, para que no me siguieran dañando, hoy dejo acá este mi recuerdo, que no se diluye, porque para eso me escribo, para no olvidar. Y pienso Blog.

*Y la foto es de Bertoni (1993).



[1] “Hogar Dulce Hogar” Claudio Bertoni, Harakiri, (2005) Editorial Cuarto Propio.