sábado, 28 de abril de 2007

Nada de Mayo

Estaba sentada después de almorzar, con un desparramo de platos sobre la mesa; trataba de recordar el titulo del último libro de Paul Auster: ese escritor, el del cuaderno rojo, que escribe como si supiera de la vida. Trataba de recordar el título del libro, porque se lo iba a regalar, y ese regalo se iba a sumar al vhs de Garganta Profunda, copia original de la copia de la copia del original; que también era copia, esa copia que él le entregó con la dedicatoria más picante que puede recordar.Hubo pocos regalos entre ellos.

Pensaba en el tiempo, en el paso de los años, en la inmortalidad de las tortugas ninjas, en la extrañeza de la vida.

El tiempo entre ellos había pasado de manera notoria, ella lucia unos kilos de más y él, ay, él era ahora físicamente coherente con el señor del que siempre había huido ella.

Un email, la hizo traerlo de nuevo, no es que no estuviera presente en su vida, pero estaba poco. No como antes, no como hace más de una década. Entre ellos pasó tanto, pero era como si no hubiese pasado nada. Así son las cosas; pareciera, cuando los amores se quedan en intentos. En todo esto pensaba ella mientras iba haciendo el recorrido por la historia que habían tentado tan juntos y tan distantes como habían estado.

Las cosas entre ellos nunca fueron fáciles, ni complejas, lo correcto sería decir que entre ellos hubo todo, pero no hubo nada. Ella sabe que al pensar de esa forma, de alguna manera ridícula le da pié a lo no comprensible, y por partida doble sabe que no hay otra definición posible.

A veces ella quería que mayo no fuera el 1º y dejar de recordar que ese día él cumplía años. Otras veces, las más; se alegraba de poder recordarlo y saber que entre ella y él había todo, pero no había nada.

domingo, 22 de abril de 2007

Meme del Día de la Tierra

"Mostrar un lugar de este Mundo que te haya colocado en contacto con la naturaleza y de alguna forma cambiado tu visión del mundo. Y tiene que ver con celebrar el dia de la Tierra... "

Este meme lo mando Cata y me dispuse a pensar en los lugares que me han conectado con la naturaleza. Soy santiaguina por definición, pero siempre añora el sur. Me llama el verde y la calma de los parajes, el frío y la lluvia...

Esta foto fue tomada el año 2004, en el pueblo del El Carmen, cercano a Chillán. Donde después de más de doce años nos reencontramos con dos amigas más. La chica que sale en la foto es mi amiga Paty, que seguramente se va a sentir muy feliz de verla acá. Ella vive fuera del país hace un montón de años. En este viaje de reencuentro el tiempo pasó veloz, comimos galletas tritón, nos fuimos a ese lugar que queda arriba de la cordillera y estuvimos muy muy contentas las tres. rodeadas de verde y colores bellos, para mi fue una manera de ir saliendo de un momento complejo de la vida y reencontrarme con esa fuerza y coraje que me faltaban para continuar adelante, ahora miro atrás y pese al tiempo que ha pasado recuerdo ese momento preciso en que se tomó la foto. Es probable que no volvamos a ese lugar, y que pase más tiempo para que volvamos a coincidir, pero es seguro que El Carmen quedó en nuestra retina para siempre.


Tarea cumplida, se lo paso a Chuqui, Faracita, Dark Angel y Boga




miércoles, 18 de abril de 2007

Un chileno en España se va a Finlandia porque terminó su relación, y habla de la historia de amor más bella que ha experimentado. Tal vez una chica española se encuentre pensando en si la jodió o no al dejar que el muchacho se fuera. Una muchacha que escribe ha descubierto que prefiere estar sola; el único que puede amar, no entiende. Una mujer se interroga de porqué siempre ama al equivocada, una poeta hace cola en la entrada de la cárcel para visitar a su amor. Una chilena en Chile está sentada frente al computador, leyendo la historia de ese otro chileno y pensando, en la amiga que le decía en la tarde que el amor es una gran huevada, otra mujer se pierde mientras mira por cuarta vez la película Closer y cree firmemente que el guión lo escribieron para ella. Mientras yo como piñones y pienso en los miles de amores que circulan ahora el espacio, los muchos enamorados que andan por ahí soñando, en las que se apasionan por las tardes ante unas letras bien dispuestas y en las que escriben, y en la necesidad del amor para crear, y en la imagen que la falta o ausencia de amor nos deja en medio del corazón… una vez que se ha sentido es imposible no quererlo nuevamente, es como no poder acostumbrarse a su falta, es el deseo de volver a experimentar una y otra vez de esa droga que nos redima, nos libere, nos agobie, nos haga lo que sea que nos haga, pero que nos haga sentir…

miércoles, 11 de abril de 2007

Elvis, sus zapatos y la amistad


Tarde en esta noche suena el teléfono, escucho del otro lado una voz que me ha acompañado muchos años. Lo primero que pienso es en cuando le oigo es en Elvis, imposible separarles, a Elvis y a mi amigo. Cuando le cuelgo me quedo pensando en mis noches de universitaria amaneciéndome algún viernes, con un grupo de compañeros con los que hacíamos como que estudiábamos para las pruebas del otro día, sábado en la mañana. Y él, siempre compuesto, ordenado, con un estilo increíble. Este hombre posee los mejores y más lindos zapatos que he visto en mi vida.
Y un corazón enorme y una calma a toda prueba. Recuerdo cuando terminábamos con los otros amigos de conversar y “estudiar” y él se iba a descansar y apostábamos con los otros sobre si amanecería despeinado o no. Siempre impecable al amanecer, luego de unas pocas horas de sueño, no se le movía ni un pelo.

Mis amigos se reían porque mi papá, amanecía muy temprano y cantando tangos o silbando.

Y esta noche cuando me llama, para despedirse porque mañana parte a otro país, con el corazón lleno de expectativas y proyectos, me quedo pensando en todo el tiempo que ha transcurrido, en mis amigos y amigas que están lejos. En la posibilidad hermosa que tengo de contar con gente especial cerca, en lo increíble que es pensar que hace un año atrás estuvimos en casa para el jueves santo y yo escribí de eso en este blog, y que justo este jueves santo, volvimos a coincidir, habiendo pasado un montón de cosas. Que fue un año, en que a él le tocó subir y bajar en un torbellino de inseguridades y preocupaciones, en que a la otra comensal de la velada le descubrieron una semana después un cáncer y lo preocupados que estuvimos tod+s los que la queremos.

Y volvimos a estar juntos, mi amiga se está recuperando, y mí querido amigo parte mañana a buscar su destino y yo estoy acá;; pensando nuevamente en esto de la amistad, que es un tema que ronda mucho por estos días. Sigo pensando en que cuando nos encontramos verdaderamente con alguien, eso es invaluable porque pase lo que pase, aunque exista distancia física, siempre estamos cerca de quienes nos entregan su confianza. Y ahora que pongo fin a algunas relaciones que no van, que recupero otras, que sigo sorprendiéndome porque gente que valoro y encuentro profundamente especial se siente sola, y ando pensando en mi Boga triste; pero sobreponiéndose con garra al dolor de la perdida. Traigo a mi mente a los amig+s universitarios que quedaron en mi recuerdo, en los nuevo amig+s, en el encuentro de los malportados que se viene con todo(y no los nombro aquí porque somos muchos y todo gracias a las virtudes de la presi del Club)pienso en l+s de siempre, en l+s que están bien y en quienes la están pasando mal y yo agradecida, agradecida nuevamente de la posibilidad de tener lo que necesito para avanzar, mi fortuna, los mejores amig+s que se puede desear.

martes, 3 de abril de 2007

Mi abrazo para ti Boga de los ojos agua

¿Cómo definimos la cercanía, ese espacio que nos hace ser cómplices, que permite que podamos mirar al otr+ y construir un espacio donde el afecto sea la definición de una manera de estar?

Pienso en ti ahora mi bella de los ojos agua, pienso en la alegría que tuve hace unos meses cuando gracias a la tecnología pude por fin reencontrarte, luego de tantos años en que la vida nos trajo por caminos tan diversos como lejanos.

Y recuerdo tantas cosas, pero siempre menos que tú. Y ahora rememoro el ejercicio de hablarnos casi a diario aún con un mar de por medio; mientras tú empiezas a sentir nuevamente el sol abrasador de Andalucía y yo busco la manera de paliar el frío que siempre me persigue. Y te traigo cabra chica en los recreos del colegio, o caminado un rato largo pa’ llegar a tu departamento que era un lugar que me encantaba, y ver mi tío, a tu papi, ese hombre tan grande de origen europeo, que me quiso como todo el resto de tu familia, cuyos miembros se transformaron en algo propio, conocido, protector, un lugar de aprendizaje de muchas cosas, y de un afecto infinito y acogedor, vital para esta otra cabra chica que andaba más perdida que encontrada y que ya sabía tanto de soledades.

Y ahora mientras acá son casi las once de la noche, y tú estás allá enfrentando la madrugada con tu familia; la que formaste con fuerza y un amor poderoso, pienso en quién sabe cuan triste, quién sabe cuan angustiada de no poder estar cerca para acompañar a tu madre en este momento de adiós. Y mientras te voy pensando, te voy pensando fuerte, muy fuerte mi querida, y no encuentro mejor manera de acompañarte, porque se que me lees, porque se que me esperas, porque se que para ti este minuto deseas saber cuanto se te quiere. No puedo reemplazarte ni pretendo hacerlo, pero somos familia, logramos ser hermanas he hicimos un pacto tácito, y no te quepa duda que voy a estar con ellos, con tu familia y cerca, todo lo cerca que se pueda estar.

Te abrazo con fuerza con toda la fuerza que me da el saberte y tenerte como solo se tiene en los lugares del amor incondicional.

domingo, 1 de abril de 2007

Mi Nanai

Una tarde me fui a sentar con ella. Estaba con la mirada perdida, con los ojos muy lejos de ahí.

Yo le pregunté que le pasaba, y ella con una cara extraña, me dice que está muy cansada. Demasiado cansada, que ya no quiere cambios en su vida, que se la ha pasado yendo de un lugar a otro desde niña. Que ahora es el momento en que ella debería estar descansando, que mejor se muere, que si nos cambiamos de casa ella mejor se muere. Eso me lo dijo un 15 de marzo, en la tarde, mientras estábamos sentadas en nuestro cuarto.

Desde que puedo recordar nos tocó compartir la habitación, dos camas gemelas una al lado de la otra. Algunas noches yo me levantaba y me iba a acostar a su lado, entonces ella comenzaba a contarme un cuento, con mucha animación. Casi todos eran cuentos tradicionales adaptados al uso del mundo campesino. En los cuentos de ella no había hadas madrinas, sino que las “guachita cordero” que ayudaban a las doncellas desvalidas; para recibir las ayudas; ellas debían abrir su vientre y sacar la “varillita de la virtud”. La Cenicienta de mi abuela era en tres partes, porque la fiesta del príncipe era larga, como fiesta de gente con plata. Entonces la Cenicienta tenía que archi producirse, y el primer día de fiesta iba con un traje con los colores de la noche, lindo lindo, pero las hermanastras malas, no dejaban que se acercara a su amor, así que obligada a irse. Pero al otro día aparecía con un vestido con los colores del arcoiris, y el príncipe no paraba de mirarla hasta que otra vez se tenía que ir, pero la última noche la cenicienta escogía un vestido con los colores del sol, todo bordado con hilos dorados (esas cosas me iba diciendo para que yo me imaginara los detalles), y yo le preguntaba qué cara ponía el príncipe, qué cara las hermanastras, y así iba llegando el sueño. Y yo imaginaba a Cenicienta feliz con su amor y el vestido del sol. Cuando el cuento concluía, ella empezaba a entonar tonadas dulces con su voz antigua.

Había noches en que se sentaba en la cama, hablando muy despacio, no entendía las cosas que decía, una vez que me desperté y le pregunté que hacía, me dijo que contándole a sus muertos sobre la familia, sobre las tareas que debía emprender por el cambio de estación: la elaboración de las mermeladas, la limpieza del jardín, los pañitos hechos a crochet y las nuevas recetas de cocina para la familia. Ella decía que si yo miraba atentamente les podría ver asomando la cabeza por la ventana y cuando me tenía que quedar sola en casa me dejaba encargada a toda la parentela de su cielo familiar.

Era pequeñita, y a medida que los años pasaban y su cabeza se iba quedando completamente blanca; los niños de la familia hacíamos competencia de quien la pasaría primero.

Esa era mi abuela. Mi Nanai, la Paico.

Cuando comprábamos helados nadie le quería convidar porque no te lo quería devolver luego. Cuando yo llegaba a almorzar a la cocina me rallaba una zanahoria y repreguntaba si la quería como postre o ensalada, en dos versiones con jugo de naranja y azúcar o sal y limón. Y después de terminar de almorzar, la mayoría de las tardes se ponía a cocinar unos dulces ricos.

Aprendió a leer, para enseñarle a mi mamá, después se le olvido, pero podía llegar a cualquier parte sin perderse. Y siempre me ayudaba a hacer mis tareas, y para cada pregunta tenía una respuesta inventada. Su versión de la historia de Chile era espectacular.

Cuando nos cambiamos de casa, al otro día amaneció enferma, y no volvió a levantarse de su cama. Durante esa semana antes de que muriera un primero de abril del año 89, por las tardes cuando yo podía me acostaba a su lado, y ella me iba contando la historia de su vida de mujer sola, una vida dedicada al trabajo sirviendo a otros, apoyando siempre a su única hija y a toda la familia, me decía que yo tenía que recordar siempre, que las familias tenían mas enredos que una bolsa de gatos; pero que eran un lugar que no se debía descuidar. Que el amor era capaz de sanarlo todo. Que yo nunca estaría sola, que ella iba a hacer un trato con Dios para acompañarme siempre, (aunque ella sabía que por ese entonces Dios ya había dejado de ser un tema en mi vida). Y que cuando fuera grande, más grande de lo que yo ya era, tenía que volver a recuperar el Sur que ella tuvo que dejar buscando mejorar su vida. Que eso era lo único que me pedía, que yo volviera a recorrer los campos y lugares que ella disfrutó en su infancia.

Y así entre estas otras historias, su vida se fue apagando, el día que murió le llevé el desayuno a la cama, y me quedé con ella, sintiendo su cuerpo cada momento más pequeño, y mi alma a cada instante más desolada. Estaba por ponerme a llorar cuando ella me mira, toma sus mano entre las mías, y me pide que esté tranquila porque ella ahora iba a estar mejor, que ya no podía más con su cuerpo cansado y viejo. Y me decía que estaba feliz. Que morir era una cosa que tenía que pasar y que ella estaba lista.

Esa tarde murió, rodeada por toda su familia.

A veces me visita en sueños, otras me manda mensajes y a veces yo me siento en mi cama y converso con ella y le cuento las cosas de la familia y las tareas que debo emprender…Y he llegado a sentir que si miro atentamente podré verla asomarse a la ventana.