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martes, 23 de octubre de 2007

La Primavera en ti



¿Y qué decirte ahora?, cuando te has ido haciendo un susurro quedito para acunar tu pérdida. ¿Y cómo estar? cuando deseo que la vida siga con colores para tí y en ti, ¿y cómo hablarte? Puede ser que lo logre desde esa fuerza que a veces se me agota. Hay veces que no sé, ay ay ay. Pero siento, siento desde la distancia y desde mi propia vida y mis pérdidas y mis combates, es el lugar que escojo hermanita querida para acompañarte en estos días. Porque nos sabemos, porque compartimos la risa y las lágrimas también.

En el día a día, en tu guarida en el refugio dulce que otorgas a todos con esas palabras mágicas que hilan tus manos y que se desprenden de tu cabeza hermosa y siempre pensante y sigo mi compañera de ruta sabiendo que al hablarte a ti le hablo a tantas otras bellas que pasan cerca de mi y que me sostienen con su risa, con su compañía y su confianza.

Tiempos mejores siempre llegan, eso tú lo sabes, todo se puede recrear y la fe es parte de la vida, a mi no me importa el nombre que le das, yo se que tú eres de las que cree; en la magia, en los sueños, en la vida y en el amor. Yo sé que todo lo que sucede ahora es parte de crecer y de esas cosas misteriosas que vienen a remecernos, para que podamos atender a lo preciso, para que podamos ser capaces de detenernos y reconsiderar, sólo eso parte de crecer y creer.

Desde acá mi abrazo, mi certeza del gran amor que habita en ti, mi posibilidad cierta de seguirte de cerca como hasta ahora y mi mano extendida para ti siempre en espera de que capullito vuelva para florecer.


Te quiero mucho

lunes, 24 de septiembre de 2007

DESPEDIDA A ANGÉLICA ROJAS DE LAS EX PRISIONERAS POLÍTICAS

Angélica no se fue un día cualquiera, muere el 21 de septiembre, la Primavera se la llevó con su fiesta de brotes, rindiéndole su propio homenaje. Angélica no muere un día cualquiera, porque ella no fue una mujer cualquiera.

A nombre de sus compañeras de prisión, de sus hermanas de lucha, se me ha encomendado el honor de honrar la vida de Angélica Rojas y contarles hoy, bajo este sol, que no hemos venido sólo a despedir a una ex prisionera política. Venimos a despedir a una mujer valiente, decidida, audaz, apasionada que defendió sus principios contra todos y contra todo

Angélica, fue ante todo una MUJER con mayúscula, que después de su paso por las Juventudes Comunistas donde comenzó a militar a muy corta edad, ingresó a las filas del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Ella vivió la clandestinidad en momentos que la dictadura daba los golpes más violentos al Frente.

Llegó a la cárcel y la recibimos con nuestras canciones. Cuando salió de la incomunicación, estaba entera. Sus torturadores se enfrentaron con esta MUJER de ojos grandes y voz fuerte. Supieron de su fuerza y su tenacidad, nada lograron sacar de su boca. Llegó serena sabiendo que sus compañeros podían seguir la lucha afuera, ellos no corrieron peligro, gracias a su empecinado silencio.

Curamos sus heridas, las de la tortura, las de la vida, y supimos entonces que era una Mujer apasionada, sostenida por la firmeza de sus principios, los que nunca tranzó, arremetiendo contra todo lo que fuera necesario.

Por eso, hermana de poesías, no fuiste nunca una más de las prisioneras políticas, lograste sacar tu voz fuera de los barrotes, tu poesía inundó incluso las calles de otros países, de lugares distantes y tu testimonio pudo dar la fuerza necesaria a otros y otras para seguir resistiendo.

Angélica fue una de nuestras líderes, en muchas batallas que dimos al interior de la cárcel, fue una de las más osadas, fue también la más rupturista y trasgresora. Cómo muestra queremos testimoniar el día que sin importar los riesgos, los golpes de los gendarmes, junto a otras compañeras se las ingeniaron para llegar hasta donde estaba el traidor y asesino del Fanta, te abalanzaste sobre él, ni los forcejeos, ni los palos la detuvieron, tu furia y tu imperiosa necesidad de hacer justicia te llenó de fuerzas, Si hubieras podido, seguro que con tus propias manos los habrías ajusticiado, como se lo merecía, como se lo merece él y tantos otros que siguen caminando impunes por este país.

Nunca la palabra justicia, fue sólo una consigna para ti, la seguiste levantando, aún ahora, cuando muchos han claudicado, negociado o se venden al mejor postor.

Angélica, fue una mujer con una claridad política y una consecuencia, que la hizo merecer el respeto de todas sus compañeras de cárcel, sin distinción de militancias, por eso hoy, estamos todas aquí, ¿puedes verlas Angélica? Aquí estamos con nuestras manos, con nuestros cantos para saludar tu vida.

Esa misma vida que tuviste tan llena de altibajos, pero tu risa sigue sonando fuerte y clara en nosotras. La Primavera te llevó cuando estabas en tu mejor momento, cuando por fin te atreviste a dar el paso que siempre habías soñado, ser una profesional. Y fuiste la buena estudiante, la madre realizada que concibió esta hermosa hija, mucho antes de que ella naciera, la que recuperaba las fuerzas para seguir viviendo la pasión que está aquí presente.

Con esta misma pasión, fuiste la que impulsó que la cárcel era también un espacio para romper con lo establecido, trasgrediendo todos los límites, podía ser transformado en un espacio de goce y de placer.

Angélica fue una morena altiva que jamás se arrodilló ante nadie y seguirá viva en nuestra piel.

Con tu voz, con tu risa, con tu baile cadencioso, con tus caderas coquetas de hembra que se reconoce en el placer, saldremos de aquí, tus hermanas de prisión, tus compañeras de armas, que hemos venido hoy a rendir el honor y la gloria que tienes merecida con creces.

Angélica, no estás olvidada, habrá juicio y castigo a los culpables, y hoy reafirmamos nuestro compromiso de seguir en la lucha por cambiar este país, porque no fue para esto que combatimos.

Angélica, amiga, hermana, compañera de lucha y de juergas, aquí estamos para honrar tu vida.

Angélica Rojas, Presente, ahora y siempre, hasta la victoria final.

Ex prisioneras políticas de San Miguel y Santo Domingo

Santiago, septiembre 23 de 2007

miércoles, 7 de marzo de 2007

A modo de regreso transitorio

Ser mujer, lo femenino, las mujeres, las hembras, las damas, las señoritas, las desordenadas, las locas, las divertidas, las fomes, las gozadoras, las reprimidas, las querendonas, las frías, las que vienen y las que van, las fieles, las perversas, las simpáticas, las pesadas, las perras, las putas, las virginales, las apropiadas, las conservadoras, las que la rompen, las que avanzan, las que se quedan, las que pelean, las que no insisten…

A todas ellas y obviamente a ustedes mis queridas amigas que me leen y he encontrado en este espacio virtual... un saludo y un poema a modo de vuelta a este sitio de mujer...


No me arrepiento de nada

Desde la mujer que soy,
a veces me da por contemplar
aquellas que pude haber sido;
las mujeres primorosas,
hacendosas, buenas esposas,
dechado de virtudes,
que deseara mi madre.
No sé por qué
la vida entera he pasado
rebelándome contra ellas.
Odio sus amenazas en mi cuerpo.
La culpa que sus vidas impecables,
por extraño maleficio,
me inspiran.
Reniego de sus buenos oficios;
de los llantos a escondidas del esposo,
del pudor de su desnudez
bajo la planchada y almidonada ropa interior.
Estas mujeres, sin embargo,
me miran desde el interior de los espejos,
levantan su dedo acusador
y, a veces, cedo a sus miradas de reproche
y quiero ganarme la aceptación universal,
ser la "niña buena", la "mujer decente"
la Gioconda irreprochable.
Sacarme diez en conducta
con el partido, el estado, las amistades,
mi familia, mis hijos y todos los demás seres
que abundantes pueblan este mundo nuestro.
En esta contradicción inevitable
entre lo que debió haber sido y lo que es,
he librado numerosas batallas mortales,
batallas a mordiscos de ellas contra mí
—ellas habitando en mí queriendo ser yo misma—
transgrediendo maternos mandamientos,
desgarro adolorida y a trompicones
a las mujeres internas
que, desde la infancia, me retuercen los ojos
porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños,
porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable,
que se enamora como alma en pena
de causas justas, hombres hermosos,
y palabras juguetonas.
Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada,
e hice el amor sobre escritorios
—en horas de oficina—
y rompí lazos inviolables
y me atreví a gozar
el cuerpo sano y sinuoso
con que los genes de todos mis ancestros
me dotaron.
No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones.
No me arrepiento de nada, como dijo Edith Piaf.
Pero en los pozos oscuros en que me hundo,
cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos,
siento las lágrimas pujando;
veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo,
blandiendo condenas contra mi felicidad.
Impertérritas niñas buenas me circundan
y danzan sus canciones infantiles contra mí
contra esta mujer
hecha y derecha,
plena.
Esta mujer de pechos en pecho
y caderas anchas
que, por mi madre y contra ella,
me gusta ser.

Gioconda Belli
(poeta nicaragüense)