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domingo, 30 de diciembre de 2007

Y la muerte otra vez. Para terminar de una puta vez este año. Con el dolor de saber que faltaste en algún lugar cuando un teléfono suena en la madrugada para avisarte que ya no más: Un reclamo final, una queja que escucho sin poder parar de llorar y mil imágenes se vienen a mi mente como a mis ojos las lágrimas, en la soledad de saber que a las cinco de la mañana yaces sin vida en algún lugar que no es cerca, que no habrá un último abrazo y que las deudas de tu vida fueron demasiadas para soportarlas.

No estuve; esa es la sensación que me queda. Un saludo rápido y mi impresión de que estabas mejor son lo último que tengo. Y se rompe con esa llamada. Ya no estás y estuviste tanto, y mientras te despedimos tod+s apretados y ahogados con el calor, compruebo cuanto se te quiso pese a que todos concluimos que eras un personaje odioso, crítico a más no poder, incisivo y que no dejabas pasar una.

Ninguna cosa que diga va a cambiar tu ausencia, nada de lo que diga podrá traerte nuevamente a estos lugares. Y voy cerrando ciclos. Voy cerrando con la idea de que las perdidas que me tocaron este año, se han empeñado en demostrarme que hay una dimensión inasible del vivir, que tiene que ver con algo más que la falta y el dolor; porque cada día es un juego y una apuesta y los vínculos deben mantenerse y cuidarse para que no nos pille la pelá desprevenidos.

Mejor ahora cerrar este año con un brindis que celebre la vida, los sueños, los proyectos las ganas de ir hacia delante y la memoria que hemos ido construyendo desde lo que somos y podemos ser.

Y ahora descansa querido Amigo B y que la tierra te sea leve

lunes, 12 de noviembre de 2007

A veces surge la necesidad del silencio... cuando nos cansamos de llevarnos a cuesta todo el tiempo. Cuando la intimidad nos exige soledad. Y la soledad es parte de un camino que se emprende del que difícilmente se puede volver siendo lo que se era. Porque en ese camino las sensaciones cambian, las emociones se profundizan y dan paso a las despedidas. Es una manera de partir, de empezar a alejarse, como se alejan los amores, como se alejan los amig+s. Sabes que siguen estando en un lugar de ti, uno calladito y reconocible, como el de los tesoros que cuidas para cuando te vas quedando sin nada.

Hay tiempos donde callar es la mejor opción, donde la evidencia de ti misma no puede exponerse al mundo y donde es mejor ir guardando tus huellas para no perderles.

Tiene un sentido de acumulación, de rearme, de subterfugio necesario para el cuidado.

No querer decir más por un momento, optar por los bares y las plazas dejando que la primavera abunde en días calurosos, tardes frescas y sonrisas reales en los festejos y reencuentros.

Procurando dejar las pistas necesarias para poder buscarlas cuando se requiera, abandonar las obligaciones autoimpuestas. Para partir de igual manera que llegaste, sin nada que no sea lo que eliges tener.

Hasta Pronto¡¡¡

viernes, 2 de noviembre de 2007

Para una vieja amiga que parte




PARA UNA JOVEN AMIGA QUE INTENTO QUITARSE LA VIDA

me gustaría ser un nido si fueras un pajarito
me gustaría ser una bufanda si fueras un cuello y tuvieras frío
si fueras música yo sería un oído
si fueras agua yo sería un vaso
si fueras luz yo sería un ojo
si fueras pie yo sería un calcetín
si fueras el mar yo sería una playa
y si fueras todavía el mar yo sería un pez
y nadaría por ti
y si fueras el mar yo sería sal
y si yo fuera sal
tú serías una lechuga
una palta o al menos un huevo frito
y si tú fueras un huevo frito
yo sería un pedazo de pan
y si yo fuera un pedazo de pan
tú serías mantequilla o mermelada
y si tú fueras mermelada
yo sería el durazno de la mermelada
y si yo fuera un durazno
tú serías un árbol
y si tú fueras un árbol
yo sería tu savia y correría
por tus brazos como sangre
y si yo fuera sangre
viviría en tu corazón.

Claudio Bertoni

Ha sido el tiempo de las despedidas, no me gusta despedirme. Pero despedirse supone que alguna vez hubo encuentro, entonces las despedidas suponen que una se encontró.

Y si ya se encontró una vez, después de perderse un tiempito volverá a encontrarse. Y pare despedirse una se tiene que encontrar, para después despedirse y Así ocurrirá con nosotras en las próxima tarde antes de despedirnos, así va a ser, no creo que podamos ir a caminar, porque faltará tiempo; probablemente ordenaremos tus maletas mientras hablamos de lo posible, de lo que viene, de nosotras, de ti y de mi, de todos estos años en que hemos estado tan cerca. Y mientras tú hables yo me iré haciendo un lugarcito dentro para retener cada minuto que pasemos juntas, porque en ti hay tanta verdad y tanto amor, y no quiero dejar escapar eso. ¿Te lo he dicho antes? En ti hay tanto amor. Y yo lo he sentido, lo siento y cuando me siento cansada, cuando los pesares me agobian, cuando me asaltan las horas oscuras, me acuerdo de ti. Y de que has sido para mi todo lo que dice el poema. Porque has sabido ser mi mejor cuidadora, la mano más extendida, la que me ha acompañado a todas, la mejor sonrisa, no hubiese sido mejor si hubiéramos nacido de la misma madre. Recordar que llegaste cuando más lo necesitaba para no salir nunca más de mi vida. Y saber que hemos podido construir algo más que confianza; mi querida, es un regalo. Estás acá, ahora, mientras vuelvo a la casa oscura a la que una tarde llegaste para salvarme llenando mi cabeza de sueños posibles de realizar, haciendo honor a tu capacidad de guerrera, abriéndote camino en mi tristeza profunda, mostrándome la posibilidad de ser más y mejor, sin juzgarme y con una ternura inigualable. Marcaste un comienzo, fuiste la luz en medio de la pesadumbre, fuiste el ejemplo de que siempre se puede más. Compartimos el agua y la sal, dibujamos el mundo con nuestras palabras, fuiste la leche para mi hijo, y le diste nanas a mi alma cansada, estuviste a mi lado cuando no podía ni me atrevía a pedir nada de tanto miedo que me embargaba. Viste amor cuando yo pensaba que no se podía, estuviste ahí y no quiero que dejes de estar nunca, eres mi hermana escogida en esta vida, eres una luz que me guía y donde quiera que estemos la una y la otra siempre seremos dos que se aman, dos que se tienen tanto, que pudimos dejar de lado la muerte y abrazar la vida. Porque en ti hay tanto amor y verdad que no perderé nunca tu mirada y seguirás siendo responsable de que esté viva como lo seré yo de que tú lo sigas estando.

martes, 23 de octubre de 2007

La Primavera en ti



¿Y qué decirte ahora?, cuando te has ido haciendo un susurro quedito para acunar tu pérdida. ¿Y cómo estar? cuando deseo que la vida siga con colores para tí y en ti, ¿y cómo hablarte? Puede ser que lo logre desde esa fuerza que a veces se me agota. Hay veces que no sé, ay ay ay. Pero siento, siento desde la distancia y desde mi propia vida y mis pérdidas y mis combates, es el lugar que escojo hermanita querida para acompañarte en estos días. Porque nos sabemos, porque compartimos la risa y las lágrimas también.

En el día a día, en tu guarida en el refugio dulce que otorgas a todos con esas palabras mágicas que hilan tus manos y que se desprenden de tu cabeza hermosa y siempre pensante y sigo mi compañera de ruta sabiendo que al hablarte a ti le hablo a tantas otras bellas que pasan cerca de mi y que me sostienen con su risa, con su compañía y su confianza.

Tiempos mejores siempre llegan, eso tú lo sabes, todo se puede recrear y la fe es parte de la vida, a mi no me importa el nombre que le das, yo se que tú eres de las que cree; en la magia, en los sueños, en la vida y en el amor. Yo sé que todo lo que sucede ahora es parte de crecer y de esas cosas misteriosas que vienen a remecernos, para que podamos atender a lo preciso, para que podamos ser capaces de detenernos y reconsiderar, sólo eso parte de crecer y creer.

Desde acá mi abrazo, mi certeza del gran amor que habita en ti, mi posibilidad cierta de seguirte de cerca como hasta ahora y mi mano extendida para ti siempre en espera de que capullito vuelva para florecer.


Te quiero mucho

domingo, 7 de octubre de 2007

La Uva y el Vino

Un hombre de las viñas habló, en agonía, al oído de Marcela. Antes de morir, le reveló su secreto:
-La uva -le susurró- está hecha de vino.
Marcela Pérez-Silva me lo contó, y yo pensé: Si la uva está hecha de vino, quizá nosotros somos las palabras que cuentan lo que somos.
(Eduardo Galeano. El libro de los abrazos)

Voy a dejar que el silencio me acune,

Para poder escuchar lo que necesito, lo que me falta y me debo.

Voy a dejar que mis oídos descansen de las voces que me pierden, y mi piel de las pesadillas que me llegan de noche aún.

Voy a trenzarme el pelo para poder soltarlo luego y dejar que los pájaros sigan haciendo nidos en él.

Voy a mirar la noche con los ojos cerrados, para sentir mientras el viento me roza la cara.

Voy a ver como vuelve mi sueño, a regalarme vida.

Voy a irme un instante para poder Siempre volver: al sitio en que soy, al lugar donde me encuentro, a la maravilla de saberme en este ir y venir constante de las palabras.

martes, 2 de octubre de 2007

El Patio De Mi Tu Casa

* Ruth Araceli Rodríguez

No iba a decir nada, iba a dejar que los recuerdos me atravesaran y se diluyeran, iba a olvidarme que esta fue mi casa, que este fue mi patio, que acá me senté alguna vez a fumar un cigarrito. Que hicimos una fiesta de disfraces con las Juanas, que yo me vestí de puta, y mis amigas de diosas, que había una sacerdotisa verde, que el patio se llenó de globos y de risas, que llegaron los pacos y salió a recibirlos una monja sexy, mientras yo hacía que dormía la mona pa’ no ir a entenderme con los pacos porque no me gustaban y nunca me van a gustar y que yo esperaba cosas en ese tiempo, que todo era tan intenso y yo me reía de otra forma.

A veces iba a la feria, teníamos perros y gatos, muchos gatos, que nos iban siguiendo por Santiago, teníamos otras cosas, teníamos… yo te tenía a ti, y de alguna manera tú me tenías a mi, nos tuvimos, la una al otro, el otro a la una, a las dos, a las tres, a las cuatro a todas las que yo era en esos tiempos que mi alma estaba tan dividida. Y ahora en el patio hay todo lo que no había antes y yo me paseo sintiendo que todo lo que existe ahí no es mío, pero que nada de eso me es ajeno, porque no me gusta que se esté oxidando la salmandra tirada en el patio y pienso en volver, a la casa, a ese lugar, me pregunto dónde será mejor dormir, si hacia a la calle o volver a la pieza que da al patio, que es la más linda, la más silenciosa, pero tiene demasiada historia, ahora todo tiene demasiada historia, todo tiene un antes, todo estuvo aquí, y voy a tener que ir con eso, con todo eso en cada lugar, en cada tarde, en cada día que me acuerde que de tanto tenernos ya no nos tenemos como nos teníamos y voy pensando en eso… en como te tuve, en como nos tuvimos, en como aún pese a todo y con todo y sin el todo, con los perros que se fueron, con la huída de los gatos, con la pérdida de los resguardos, con la sapiencia de los años, con la clarividencia que hubo en las noches en que todas se sentaban en la cama a pedir cosas distintas que nunca obtuvieron, pero que insistían en salir a buscar cada una por su lado hasta que por fin las pude juntar en una sola que no iba decir nada y que no dijo nada y solo se sintió feliz porque te tuvo y siempre te tendrá. Sin el patio, pero con tu imagen ahí, paseando a una perrita con cara de perrita con una correa rosada, mientras yo me voy, sin el patio, pero con todo lo otro, que es más.

lunes, 24 de septiembre de 2007

DESPEDIDA A ANGÉLICA ROJAS DE LAS EX PRISIONERAS POLÍTICAS

Angélica no se fue un día cualquiera, muere el 21 de septiembre, la Primavera se la llevó con su fiesta de brotes, rindiéndole su propio homenaje. Angélica no muere un día cualquiera, porque ella no fue una mujer cualquiera.

A nombre de sus compañeras de prisión, de sus hermanas de lucha, se me ha encomendado el honor de honrar la vida de Angélica Rojas y contarles hoy, bajo este sol, que no hemos venido sólo a despedir a una ex prisionera política. Venimos a despedir a una mujer valiente, decidida, audaz, apasionada que defendió sus principios contra todos y contra todo

Angélica, fue ante todo una MUJER con mayúscula, que después de su paso por las Juventudes Comunistas donde comenzó a militar a muy corta edad, ingresó a las filas del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Ella vivió la clandestinidad en momentos que la dictadura daba los golpes más violentos al Frente.

Llegó a la cárcel y la recibimos con nuestras canciones. Cuando salió de la incomunicación, estaba entera. Sus torturadores se enfrentaron con esta MUJER de ojos grandes y voz fuerte. Supieron de su fuerza y su tenacidad, nada lograron sacar de su boca. Llegó serena sabiendo que sus compañeros podían seguir la lucha afuera, ellos no corrieron peligro, gracias a su empecinado silencio.

Curamos sus heridas, las de la tortura, las de la vida, y supimos entonces que era una Mujer apasionada, sostenida por la firmeza de sus principios, los que nunca tranzó, arremetiendo contra todo lo que fuera necesario.

Por eso, hermana de poesías, no fuiste nunca una más de las prisioneras políticas, lograste sacar tu voz fuera de los barrotes, tu poesía inundó incluso las calles de otros países, de lugares distantes y tu testimonio pudo dar la fuerza necesaria a otros y otras para seguir resistiendo.

Angélica fue una de nuestras líderes, en muchas batallas que dimos al interior de la cárcel, fue una de las más osadas, fue también la más rupturista y trasgresora. Cómo muestra queremos testimoniar el día que sin importar los riesgos, los golpes de los gendarmes, junto a otras compañeras se las ingeniaron para llegar hasta donde estaba el traidor y asesino del Fanta, te abalanzaste sobre él, ni los forcejeos, ni los palos la detuvieron, tu furia y tu imperiosa necesidad de hacer justicia te llenó de fuerzas, Si hubieras podido, seguro que con tus propias manos los habrías ajusticiado, como se lo merecía, como se lo merece él y tantos otros que siguen caminando impunes por este país.

Nunca la palabra justicia, fue sólo una consigna para ti, la seguiste levantando, aún ahora, cuando muchos han claudicado, negociado o se venden al mejor postor.

Angélica, fue una mujer con una claridad política y una consecuencia, que la hizo merecer el respeto de todas sus compañeras de cárcel, sin distinción de militancias, por eso hoy, estamos todas aquí, ¿puedes verlas Angélica? Aquí estamos con nuestras manos, con nuestros cantos para saludar tu vida.

Esa misma vida que tuviste tan llena de altibajos, pero tu risa sigue sonando fuerte y clara en nosotras. La Primavera te llevó cuando estabas en tu mejor momento, cuando por fin te atreviste a dar el paso que siempre habías soñado, ser una profesional. Y fuiste la buena estudiante, la madre realizada que concibió esta hermosa hija, mucho antes de que ella naciera, la que recuperaba las fuerzas para seguir viviendo la pasión que está aquí presente.

Con esta misma pasión, fuiste la que impulsó que la cárcel era también un espacio para romper con lo establecido, trasgrediendo todos los límites, podía ser transformado en un espacio de goce y de placer.

Angélica fue una morena altiva que jamás se arrodilló ante nadie y seguirá viva en nuestra piel.

Con tu voz, con tu risa, con tu baile cadencioso, con tus caderas coquetas de hembra que se reconoce en el placer, saldremos de aquí, tus hermanas de prisión, tus compañeras de armas, que hemos venido hoy a rendir el honor y la gloria que tienes merecida con creces.

Angélica, no estás olvidada, habrá juicio y castigo a los culpables, y hoy reafirmamos nuestro compromiso de seguir en la lucha por cambiar este país, porque no fue para esto que combatimos.

Angélica, amiga, hermana, compañera de lucha y de juergas, aquí estamos para honrar tu vida.

Angélica Rojas, Presente, ahora y siempre, hasta la victoria final.

Ex prisioneras políticas de San Miguel y Santo Domingo

Santiago, septiembre 23 de 2007

lunes, 10 de septiembre de 2007

Caminar Santiago es caminar contigo


Vengo de la casa de mi hermana, nos sentamos y sacamos cuentas, le pido que me preste plata, me presta plata, se la voy a pagar; pagando el agua, pienso, mientras pienso en ti, desde hace tanto.Estás a mi lado como un susurro, como esas músicas de fondo. A veces vuelves de la mano de tu hermano, el mayor, el único, y te veo en esa sonrisa que los iguala. Y qué queda después de llorarte tanto, y qué queda cuando no te sé, cuando sólo puedo sentirte en esta herida profunda que lleva tu nombre y el de tantos.

Recuerdo que me abrazaste y luego haberte dicho que los hermanos mayores valían hongo. Tú te reías, me decías que tu hermano era leso pero que le querías igual; yo también le quise, y con los años créeme que se le pasó lo leso.

Recuerdo nosotros caminado horas, por la Alameda hasta providencia con los últimos putos pesos que nos quedaban para tomarnos un helado en el bravissimo, uno grande, muy grande para cuatro. Esa vez éramos cuatro. Después nos fuimos caminando de vuelta era tarde, pero hacía calorcito, rico pa caminar. Y caminando arreglábamos el mundo, y nos íbamos acompañando en la angustia de ser tan niños y de tener los ojos tan abiertos. Y mirábamos los focos del forestal, como si fuésemos polillas, alucinados de la posibilidad de romperlos con una sola piedra bien lanzada (creo que esa noche no rompimos ninguno). Y caminando la orilla del mapocho, luego bellavista, luego el forestal de nuevo, otra vez San Borja. Nuestras noches eran de plaza, y de ir a los servicentros a comer algo con el gentil auspicio de nuestro ingenio y nada más. Y hablábamos, y nos reíamos de cosas estúpidas, pero a veces, éramos serios, y me contabas de tu vieja, de tu hermano y de ese papá que conocías de anécdota.

Fuiste mi más más, mi best, mi top, mi mucho, mi todo el rato. Y cuando vinieron los malos tiempos, seguiste siendo para mí. Supiste estar donde no hubo nadie, supiste tanto de mí, cuando la amistad era de vida o muerte. Fuiste mi primer hermano, y el mejor de los que escogí.

Y septiembre eres tú, siempre eres tú, estás fechas llevan tu nombre, llevan tu imagen. Y yo soy pena cada minuto que te recuerdo. Cuando vuelvo a la noche que escuché tu nombre en las noticias, y yo estaba en una cama enferma, enferma desde la hora que una bala puso fin a tu vida, enferma sin saber por qué. Y a veces, como hoy, siento que recaigo, en esa enfermedad de lo injusto, de lo que no se puede nombrar, porque el horror nos aprieta la garganta y el corazón.

Hoy quiero recordar que nos quisimos, que fuimos algo profundo y potente, que aún lo sigue siendo en la falta tan presente de ti, y en esa definición brutal de conocer a alguien que fue capaz de dar todo. Más allá de los discursos y las ideologías, más allá de los miedos, en el lugar de los sueños, más allá de la incomprensión o los relatos antojadizos de nuestra historia como país. Yo conocí la tuya, yo estuve ahí, sé quien eras y eso nunca nadie me lo podrá quitar.

No tengo nada que no sea bello de ti.

Gracias César, por estar así como tú sabes y por el título.

viernes, 1 de junio de 2007

Mar y Cielo

De tanto andar perdida me terminé encontrando en el lugar menos esperado.

De tanto huirle a mi tristeza decidí enfrentarme con ella y le exigí que me dejara tranquila un rato.

Y llegaron mensajes que no esperaba, y la sonrisa se empezó a querer quedar en mí.

Y nada de lo que diga podrá expresar lo que ha pasado.

Porque no escribí de mi hermano el loco, ni del color que las estrellas empezaron a mostrarme los primeros días de mayo, porque no puedo sentarme y escribir nada que no sea para ti en estos días, porque me rondas de la mañana a la noche.

Porque no sé nada y elijo esperar y ver, por ese cómo será que me regalaste, que me hace pensar en encuentros y posibles, que me alucinan, como cada cosa que escucho a través de tu voz que me reconoce.

En estos días, la gente muere, las parejas se separan, se hace una fila para llevarle al novio las provisiones a la cárcel, mi amigo encuentra la razón de sus desvelos, un chico aprende que no basta con prevenir para evitar crecer antes de tiempo, una adolescente me mira esperando que la comprenda y una casi mujer de labios rojos llora en bellavista mientras alguien le dice cosas feas por el móvil, y yo estoy en todos esos lados, pero es como si no estuviera, porque no puedo estar en otra cosa que no sea escuchando los latidos de mi corazón que tienen un ritmo nuevo y agradable. Y ando pensando en el clima, como nunca antes, en el frío del invierno y en la calidez interior que opera como antídoto ante la onda polar, y sigo caminado por Santiago, aunque esté helado tan helado, que no basta con toda la ropa que me pongo y compruebo que lo único que le da sentido a estos días es la perspectiva de verme ahí contigo.