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miércoles, 16 de abril de 2008

Otoño



El otro se fue. Muchas cosas se fueron, pero otras tantas permanecen y se quedan no más.


No me sorprendo mucho.


Ando breve, minima, pequeña en mis anhelos y calladita.

Les recuerdo.

sábado, 16 de febrero de 2008

Verano


Por ahora decido cambios en el rumbo, elaboro la ruta. Sabiendo que puede ser que cambie de parecer a última hora. Pero así es, de a poco se avanza, lento como es con las cosas que quieres resulten bien.

Me despido de algunos sitios donde nunca fui bien recibida, me quedo en los que me son imprescindibles. El resto es parte de la anécdota. De esas cosas que comentaremos entre risas el día de mañana cuando volvamos a encontrarnos.

No se trata de oscuros hoy, son sólo matices, del azul al rojo y toda la amplia gama que hay para combinar.

No preguntes más por mi silencio, porque es lo que te concedo. La ausencia es sólo una manera más de hacerse presente.

domingo, 30 de diciembre de 2007

Y la muerte otra vez. Para terminar de una puta vez este año. Con el dolor de saber que faltaste en algún lugar cuando un teléfono suena en la madrugada para avisarte que ya no más: Un reclamo final, una queja que escucho sin poder parar de llorar y mil imágenes se vienen a mi mente como a mis ojos las lágrimas, en la soledad de saber que a las cinco de la mañana yaces sin vida en algún lugar que no es cerca, que no habrá un último abrazo y que las deudas de tu vida fueron demasiadas para soportarlas.

No estuve; esa es la sensación que me queda. Un saludo rápido y mi impresión de que estabas mejor son lo último que tengo. Y se rompe con esa llamada. Ya no estás y estuviste tanto, y mientras te despedimos tod+s apretados y ahogados con el calor, compruebo cuanto se te quiso pese a que todos concluimos que eras un personaje odioso, crítico a más no poder, incisivo y que no dejabas pasar una.

Ninguna cosa que diga va a cambiar tu ausencia, nada de lo que diga podrá traerte nuevamente a estos lugares. Y voy cerrando ciclos. Voy cerrando con la idea de que las perdidas que me tocaron este año, se han empeñado en demostrarme que hay una dimensión inasible del vivir, que tiene que ver con algo más que la falta y el dolor; porque cada día es un juego y una apuesta y los vínculos deben mantenerse y cuidarse para que no nos pille la pelá desprevenidos.

Mejor ahora cerrar este año con un brindis que celebre la vida, los sueños, los proyectos las ganas de ir hacia delante y la memoria que hemos ido construyendo desde lo que somos y podemos ser.

Y ahora descansa querido Amigo B y que la tierra te sea leve

lunes, 12 de noviembre de 2007

A veces surge la necesidad del silencio... cuando nos cansamos de llevarnos a cuesta todo el tiempo. Cuando la intimidad nos exige soledad. Y la soledad es parte de un camino que se emprende del que difícilmente se puede volver siendo lo que se era. Porque en ese camino las sensaciones cambian, las emociones se profundizan y dan paso a las despedidas. Es una manera de partir, de empezar a alejarse, como se alejan los amores, como se alejan los amig+s. Sabes que siguen estando en un lugar de ti, uno calladito y reconocible, como el de los tesoros que cuidas para cuando te vas quedando sin nada.

Hay tiempos donde callar es la mejor opción, donde la evidencia de ti misma no puede exponerse al mundo y donde es mejor ir guardando tus huellas para no perderles.

Tiene un sentido de acumulación, de rearme, de subterfugio necesario para el cuidado.

No querer decir más por un momento, optar por los bares y las plazas dejando que la primavera abunde en días calurosos, tardes frescas y sonrisas reales en los festejos y reencuentros.

Procurando dejar las pistas necesarias para poder buscarlas cuando se requiera, abandonar las obligaciones autoimpuestas. Para partir de igual manera que llegaste, sin nada que no sea lo que eliges tener.

Hasta Pronto¡¡¡

viernes, 2 de noviembre de 2007

Para una vieja amiga que parte




PARA UNA JOVEN AMIGA QUE INTENTO QUITARSE LA VIDA

me gustaría ser un nido si fueras un pajarito
me gustaría ser una bufanda si fueras un cuello y tuvieras frío
si fueras música yo sería un oído
si fueras agua yo sería un vaso
si fueras luz yo sería un ojo
si fueras pie yo sería un calcetín
si fueras el mar yo sería una playa
y si fueras todavía el mar yo sería un pez
y nadaría por ti
y si fueras el mar yo sería sal
y si yo fuera sal
tú serías una lechuga
una palta o al menos un huevo frito
y si tú fueras un huevo frito
yo sería un pedazo de pan
y si yo fuera un pedazo de pan
tú serías mantequilla o mermelada
y si tú fueras mermelada
yo sería el durazno de la mermelada
y si yo fuera un durazno
tú serías un árbol
y si tú fueras un árbol
yo sería tu savia y correría
por tus brazos como sangre
y si yo fuera sangre
viviría en tu corazón.

Claudio Bertoni

Ha sido el tiempo de las despedidas, no me gusta despedirme. Pero despedirse supone que alguna vez hubo encuentro, entonces las despedidas suponen que una se encontró.

Y si ya se encontró una vez, después de perderse un tiempito volverá a encontrarse. Y pare despedirse una se tiene que encontrar, para después despedirse y Así ocurrirá con nosotras en las próxima tarde antes de despedirnos, así va a ser, no creo que podamos ir a caminar, porque faltará tiempo; probablemente ordenaremos tus maletas mientras hablamos de lo posible, de lo que viene, de nosotras, de ti y de mi, de todos estos años en que hemos estado tan cerca. Y mientras tú hables yo me iré haciendo un lugarcito dentro para retener cada minuto que pasemos juntas, porque en ti hay tanta verdad y tanto amor, y no quiero dejar escapar eso. ¿Te lo he dicho antes? En ti hay tanto amor. Y yo lo he sentido, lo siento y cuando me siento cansada, cuando los pesares me agobian, cuando me asaltan las horas oscuras, me acuerdo de ti. Y de que has sido para mi todo lo que dice el poema. Porque has sabido ser mi mejor cuidadora, la mano más extendida, la que me ha acompañado a todas, la mejor sonrisa, no hubiese sido mejor si hubiéramos nacido de la misma madre. Recordar que llegaste cuando más lo necesitaba para no salir nunca más de mi vida. Y saber que hemos podido construir algo más que confianza; mi querida, es un regalo. Estás acá, ahora, mientras vuelvo a la casa oscura a la que una tarde llegaste para salvarme llenando mi cabeza de sueños posibles de realizar, haciendo honor a tu capacidad de guerrera, abriéndote camino en mi tristeza profunda, mostrándome la posibilidad de ser más y mejor, sin juzgarme y con una ternura inigualable. Marcaste un comienzo, fuiste la luz en medio de la pesadumbre, fuiste el ejemplo de que siempre se puede más. Compartimos el agua y la sal, dibujamos el mundo con nuestras palabras, fuiste la leche para mi hijo, y le diste nanas a mi alma cansada, estuviste a mi lado cuando no podía ni me atrevía a pedir nada de tanto miedo que me embargaba. Viste amor cuando yo pensaba que no se podía, estuviste ahí y no quiero que dejes de estar nunca, eres mi hermana escogida en esta vida, eres una luz que me guía y donde quiera que estemos la una y la otra siempre seremos dos que se aman, dos que se tienen tanto, que pudimos dejar de lado la muerte y abrazar la vida. Porque en ti hay tanto amor y verdad que no perderé nunca tu mirada y seguirás siendo responsable de que esté viva como lo seré yo de que tú lo sigas estando.

sábado, 27 de octubre de 2007

LOS DÍAS VAN TAN RÁPIDOS




Los días van tan rápidos en la corriente oscura que toda salvación
se me reduce apenas a respirar profundo para que el aire dure
en mis pulmones
una semana más, los días van tan rápidos
al invisible océano que ya no tengo sangre donde nadar seguro
y me voy convirtiendo en un pescado más, con mis espinas.
Vuelvo a mi origen, voy hacia mi origen, no me espera
nadie allá, voy corriendo a la materna hondura
donde termina el hueso, me voy a mi semilla,
porque está escrito que esto se cumpla en las estrellas
y en el pobre gusano que soy, con mis semanas
y los meses gozosos que espero todavía.
Uno está aquí y no sabe que ya no está, dan ganas de reírse
de haber entrado en este juego delirante,
pero el espejo cruel te lo descifra un día
y palideces y haces como que no lo crees,
como que no lo escuchas, mi hermano, y es tu propio sollozo allá
en el fondo.
Si eres mujer te pones la máscara más bella
para engañarte, si eres varón pones más duro
el esqueleto, pero por dentro es otra cosa,
y no hay nada, no hay nadie, sino tú mismo en esto:
así es que lo mejor es ver claro el peligro.
Estemos preparados. Quedémonos desnudos
con lo que somos, pero quememos, no pudramos
lo que somos. Ardamos. Respiremos
sin miedo. Despertemos a la gran realidad
de estar naciendo ahora, y en la última hora.

De Gonzalo Rojas en “Contra la muerte”

martes, 23 de octubre de 2007

La Primavera en ti



¿Y qué decirte ahora?, cuando te has ido haciendo un susurro quedito para acunar tu pérdida. ¿Y cómo estar? cuando deseo que la vida siga con colores para tí y en ti, ¿y cómo hablarte? Puede ser que lo logre desde esa fuerza que a veces se me agota. Hay veces que no sé, ay ay ay. Pero siento, siento desde la distancia y desde mi propia vida y mis pérdidas y mis combates, es el lugar que escojo hermanita querida para acompañarte en estos días. Porque nos sabemos, porque compartimos la risa y las lágrimas también.

En el día a día, en tu guarida en el refugio dulce que otorgas a todos con esas palabras mágicas que hilan tus manos y que se desprenden de tu cabeza hermosa y siempre pensante y sigo mi compañera de ruta sabiendo que al hablarte a ti le hablo a tantas otras bellas que pasan cerca de mi y que me sostienen con su risa, con su compañía y su confianza.

Tiempos mejores siempre llegan, eso tú lo sabes, todo se puede recrear y la fe es parte de la vida, a mi no me importa el nombre que le das, yo se que tú eres de las que cree; en la magia, en los sueños, en la vida y en el amor. Yo sé que todo lo que sucede ahora es parte de crecer y de esas cosas misteriosas que vienen a remecernos, para que podamos atender a lo preciso, para que podamos ser capaces de detenernos y reconsiderar, sólo eso parte de crecer y creer.

Desde acá mi abrazo, mi certeza del gran amor que habita en ti, mi posibilidad cierta de seguirte de cerca como hasta ahora y mi mano extendida para ti siempre en espera de que capullito vuelva para florecer.


Te quiero mucho

domingo, 7 de octubre de 2007

La Uva y el Vino

Un hombre de las viñas habló, en agonía, al oído de Marcela. Antes de morir, le reveló su secreto:
-La uva -le susurró- está hecha de vino.
Marcela Pérez-Silva me lo contó, y yo pensé: Si la uva está hecha de vino, quizá nosotros somos las palabras que cuentan lo que somos.
(Eduardo Galeano. El libro de los abrazos)

Voy a dejar que el silencio me acune,

Para poder escuchar lo que necesito, lo que me falta y me debo.

Voy a dejar que mis oídos descansen de las voces que me pierden, y mi piel de las pesadillas que me llegan de noche aún.

Voy a trenzarme el pelo para poder soltarlo luego y dejar que los pájaros sigan haciendo nidos en él.

Voy a mirar la noche con los ojos cerrados, para sentir mientras el viento me roza la cara.

Voy a ver como vuelve mi sueño, a regalarme vida.

Voy a irme un instante para poder Siempre volver: al sitio en que soy, al lugar donde me encuentro, a la maravilla de saberme en este ir y venir constante de las palabras.

martes, 2 de octubre de 2007

El Patio De Mi Tu Casa

* Ruth Araceli Rodríguez

No iba a decir nada, iba a dejar que los recuerdos me atravesaran y se diluyeran, iba a olvidarme que esta fue mi casa, que este fue mi patio, que acá me senté alguna vez a fumar un cigarrito. Que hicimos una fiesta de disfraces con las Juanas, que yo me vestí de puta, y mis amigas de diosas, que había una sacerdotisa verde, que el patio se llenó de globos y de risas, que llegaron los pacos y salió a recibirlos una monja sexy, mientras yo hacía que dormía la mona pa’ no ir a entenderme con los pacos porque no me gustaban y nunca me van a gustar y que yo esperaba cosas en ese tiempo, que todo era tan intenso y yo me reía de otra forma.

A veces iba a la feria, teníamos perros y gatos, muchos gatos, que nos iban siguiendo por Santiago, teníamos otras cosas, teníamos… yo te tenía a ti, y de alguna manera tú me tenías a mi, nos tuvimos, la una al otro, el otro a la una, a las dos, a las tres, a las cuatro a todas las que yo era en esos tiempos que mi alma estaba tan dividida. Y ahora en el patio hay todo lo que no había antes y yo me paseo sintiendo que todo lo que existe ahí no es mío, pero que nada de eso me es ajeno, porque no me gusta que se esté oxidando la salmandra tirada en el patio y pienso en volver, a la casa, a ese lugar, me pregunto dónde será mejor dormir, si hacia a la calle o volver a la pieza que da al patio, que es la más linda, la más silenciosa, pero tiene demasiada historia, ahora todo tiene demasiada historia, todo tiene un antes, todo estuvo aquí, y voy a tener que ir con eso, con todo eso en cada lugar, en cada tarde, en cada día que me acuerde que de tanto tenernos ya no nos tenemos como nos teníamos y voy pensando en eso… en como te tuve, en como nos tuvimos, en como aún pese a todo y con todo y sin el todo, con los perros que se fueron, con la huída de los gatos, con la pérdida de los resguardos, con la sapiencia de los años, con la clarividencia que hubo en las noches en que todas se sentaban en la cama a pedir cosas distintas que nunca obtuvieron, pero que insistían en salir a buscar cada una por su lado hasta que por fin las pude juntar en una sola que no iba decir nada y que no dijo nada y solo se sintió feliz porque te tuvo y siempre te tendrá. Sin el patio, pero con tu imagen ahí, paseando a una perrita con cara de perrita con una correa rosada, mientras yo me voy, sin el patio, pero con todo lo otro, que es más.

lunes, 24 de septiembre de 2007

DESPEDIDA A ANGÉLICA ROJAS DE LAS EX PRISIONERAS POLÍTICAS

Angélica no se fue un día cualquiera, muere el 21 de septiembre, la Primavera se la llevó con su fiesta de brotes, rindiéndole su propio homenaje. Angélica no muere un día cualquiera, porque ella no fue una mujer cualquiera.

A nombre de sus compañeras de prisión, de sus hermanas de lucha, se me ha encomendado el honor de honrar la vida de Angélica Rojas y contarles hoy, bajo este sol, que no hemos venido sólo a despedir a una ex prisionera política. Venimos a despedir a una mujer valiente, decidida, audaz, apasionada que defendió sus principios contra todos y contra todo

Angélica, fue ante todo una MUJER con mayúscula, que después de su paso por las Juventudes Comunistas donde comenzó a militar a muy corta edad, ingresó a las filas del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Ella vivió la clandestinidad en momentos que la dictadura daba los golpes más violentos al Frente.

Llegó a la cárcel y la recibimos con nuestras canciones. Cuando salió de la incomunicación, estaba entera. Sus torturadores se enfrentaron con esta MUJER de ojos grandes y voz fuerte. Supieron de su fuerza y su tenacidad, nada lograron sacar de su boca. Llegó serena sabiendo que sus compañeros podían seguir la lucha afuera, ellos no corrieron peligro, gracias a su empecinado silencio.

Curamos sus heridas, las de la tortura, las de la vida, y supimos entonces que era una Mujer apasionada, sostenida por la firmeza de sus principios, los que nunca tranzó, arremetiendo contra todo lo que fuera necesario.

Por eso, hermana de poesías, no fuiste nunca una más de las prisioneras políticas, lograste sacar tu voz fuera de los barrotes, tu poesía inundó incluso las calles de otros países, de lugares distantes y tu testimonio pudo dar la fuerza necesaria a otros y otras para seguir resistiendo.

Angélica fue una de nuestras líderes, en muchas batallas que dimos al interior de la cárcel, fue una de las más osadas, fue también la más rupturista y trasgresora. Cómo muestra queremos testimoniar el día que sin importar los riesgos, los golpes de los gendarmes, junto a otras compañeras se las ingeniaron para llegar hasta donde estaba el traidor y asesino del Fanta, te abalanzaste sobre él, ni los forcejeos, ni los palos la detuvieron, tu furia y tu imperiosa necesidad de hacer justicia te llenó de fuerzas, Si hubieras podido, seguro que con tus propias manos los habrías ajusticiado, como se lo merecía, como se lo merece él y tantos otros que siguen caminando impunes por este país.

Nunca la palabra justicia, fue sólo una consigna para ti, la seguiste levantando, aún ahora, cuando muchos han claudicado, negociado o se venden al mejor postor.

Angélica, fue una mujer con una claridad política y una consecuencia, que la hizo merecer el respeto de todas sus compañeras de cárcel, sin distinción de militancias, por eso hoy, estamos todas aquí, ¿puedes verlas Angélica? Aquí estamos con nuestras manos, con nuestros cantos para saludar tu vida.

Esa misma vida que tuviste tan llena de altibajos, pero tu risa sigue sonando fuerte y clara en nosotras. La Primavera te llevó cuando estabas en tu mejor momento, cuando por fin te atreviste a dar el paso que siempre habías soñado, ser una profesional. Y fuiste la buena estudiante, la madre realizada que concibió esta hermosa hija, mucho antes de que ella naciera, la que recuperaba las fuerzas para seguir viviendo la pasión que está aquí presente.

Con esta misma pasión, fuiste la que impulsó que la cárcel era también un espacio para romper con lo establecido, trasgrediendo todos los límites, podía ser transformado en un espacio de goce y de placer.

Angélica fue una morena altiva que jamás se arrodilló ante nadie y seguirá viva en nuestra piel.

Con tu voz, con tu risa, con tu baile cadencioso, con tus caderas coquetas de hembra que se reconoce en el placer, saldremos de aquí, tus hermanas de prisión, tus compañeras de armas, que hemos venido hoy a rendir el honor y la gloria que tienes merecida con creces.

Angélica, no estás olvidada, habrá juicio y castigo a los culpables, y hoy reafirmamos nuestro compromiso de seguir en la lucha por cambiar este país, porque no fue para esto que combatimos.

Angélica, amiga, hermana, compañera de lucha y de juergas, aquí estamos para honrar tu vida.

Angélica Rojas, Presente, ahora y siempre, hasta la victoria final.

Ex prisioneras políticas de San Miguel y Santo Domingo

Santiago, septiembre 23 de 2007

martes, 18 de septiembre de 2007

De todo, quedaron tres cosas


De todo, quedaron tres cosas:
la certeza de que estaba
siempre comenzando,
la certeza de que
había que seguir
y la certeza de que sería
interrumpido antes de terminar.


Hacer de la interrupción un camino nuevo,
hacer de la caída, un paso de danza,
del miedo, una escalera,
del sueño, un puente,
de la búsqueda...un encuentro.

Fernando Pessoa

lunes, 10 de septiembre de 2007

Caminar Santiago es caminar contigo


Vengo de la casa de mi hermana, nos sentamos y sacamos cuentas, le pido que me preste plata, me presta plata, se la voy a pagar; pagando el agua, pienso, mientras pienso en ti, desde hace tanto.Estás a mi lado como un susurro, como esas músicas de fondo. A veces vuelves de la mano de tu hermano, el mayor, el único, y te veo en esa sonrisa que los iguala. Y qué queda después de llorarte tanto, y qué queda cuando no te sé, cuando sólo puedo sentirte en esta herida profunda que lleva tu nombre y el de tantos.

Recuerdo que me abrazaste y luego haberte dicho que los hermanos mayores valían hongo. Tú te reías, me decías que tu hermano era leso pero que le querías igual; yo también le quise, y con los años créeme que se le pasó lo leso.

Recuerdo nosotros caminado horas, por la Alameda hasta providencia con los últimos putos pesos que nos quedaban para tomarnos un helado en el bravissimo, uno grande, muy grande para cuatro. Esa vez éramos cuatro. Después nos fuimos caminando de vuelta era tarde, pero hacía calorcito, rico pa caminar. Y caminando arreglábamos el mundo, y nos íbamos acompañando en la angustia de ser tan niños y de tener los ojos tan abiertos. Y mirábamos los focos del forestal, como si fuésemos polillas, alucinados de la posibilidad de romperlos con una sola piedra bien lanzada (creo que esa noche no rompimos ninguno). Y caminando la orilla del mapocho, luego bellavista, luego el forestal de nuevo, otra vez San Borja. Nuestras noches eran de plaza, y de ir a los servicentros a comer algo con el gentil auspicio de nuestro ingenio y nada más. Y hablábamos, y nos reíamos de cosas estúpidas, pero a veces, éramos serios, y me contabas de tu vieja, de tu hermano y de ese papá que conocías de anécdota.

Fuiste mi más más, mi best, mi top, mi mucho, mi todo el rato. Y cuando vinieron los malos tiempos, seguiste siendo para mí. Supiste estar donde no hubo nadie, supiste tanto de mí, cuando la amistad era de vida o muerte. Fuiste mi primer hermano, y el mejor de los que escogí.

Y septiembre eres tú, siempre eres tú, estás fechas llevan tu nombre, llevan tu imagen. Y yo soy pena cada minuto que te recuerdo. Cuando vuelvo a la noche que escuché tu nombre en las noticias, y yo estaba en una cama enferma, enferma desde la hora que una bala puso fin a tu vida, enferma sin saber por qué. Y a veces, como hoy, siento que recaigo, en esa enfermedad de lo injusto, de lo que no se puede nombrar, porque el horror nos aprieta la garganta y el corazón.

Hoy quiero recordar que nos quisimos, que fuimos algo profundo y potente, que aún lo sigue siendo en la falta tan presente de ti, y en esa definición brutal de conocer a alguien que fue capaz de dar todo. Más allá de los discursos y las ideologías, más allá de los miedos, en el lugar de los sueños, más allá de la incomprensión o los relatos antojadizos de nuestra historia como país. Yo conocí la tuya, yo estuve ahí, sé quien eras y eso nunca nadie me lo podrá quitar.

No tengo nada que no sea bello de ti.

Gracias César, por estar así como tú sabes y por el título.

domingo, 2 de septiembre de 2007

Morning Post (de Agosto, la memoria o por qué escribo todo lo que escribo)

Iba a poner Post mañanero, y como ando de ánimo festivo, lo primero que pensé fue que ese título, se podía asociar al consumo de alguna drogas derivadas del cannabis (llámese pito, huiro, caño, etc.) o alguna practica amatoria de primeras horas de la llamada (léase el conocido polvo mañanero).Porque no he fumado desde hace tiempo y de lo otro menos y por ende este post no se trata de eso, es un post que me viene siguiendo desde ayer, desde el otro día cuando le hablaba de mi problema a señorita Oscura, la chica con la comparto a Sandmi (Sandmi es el nombre que yo le doy a Morfeo, señor de los sueños, entidad masculina que ambas compartimos), mi problema es que pienso Blog, sí, ríanse, pero desde hace un rato que me di cuenta de eso, pero poco importa, porque en el fondo, este actual pienso Blog (o sea pienso en cosas que tengo que poner en el blog), es una extensión cibernética de algo que hace mucho tiempo me pasa, ya ni me acuerdo desde cuando, pero es que tengo otro problema, pero el pienso blog me ayuda a resolver mi problema. No me acuerdo, ese es el tema, que desde que no me acuerdo escribo, escribo porque me falla la memoria. Desde los ocho años y entre los ocho y los 21 no era grave, pero luego de los 21 se empezó a transformar en una dificultad, sobre todo con algunas personas, situaciones, eventos de mi vida. Y he pasado vergüenza muchas veces, algunas me encuentro con gente en la calle que asegura conocerme y yo ni luces, otras mis amig+s me hablan de las cosas que hicimos y yo nada, se me borra. Pero si escribo las cosas que me pasan eso es menos grave y yo me quedo con la sensación de que alguna vez podré volver sobre las letras y encontrarme eso de mí vida que me interesa recordar.

Y a qué viene todo esto, a que agosto terminó ayer y ha sido un mes lleno de recuerdos, de cosas del pasado que vienen a golpear mi puerta, de avisos de gente que parte y que se va. Y anoche antes de irme a dormir, muy tarde me puse a leer al bendito Bertoni, que no hizo más que revolverme los recuerdos, y más triste que un bolero, me acordé de :

Mi tía E, que falleció hace tres semanas y que era la tía más linda de las hermanas de mi padre, la más simpática, la más activa, que se fue a un asilo porque quería estar con gente de su edad que estuviera menos sana que ella y ayudar, pero resulta que a poco tiempo de estar en el hogar una enfermedad la dejo mal, y perdió sus capacidades y su familia; la cercana, la fue olvidando y la dejaron a un lado y mi tía murió sola en el asilo

…morir no sería tan malo

sufrir no sería tan malo

si se sufriera en la casa

si se supiera que nada ni nadie nos sacará

-en caso de morir o sufrir-

de la casa.[1]

Y después, el J, el amigo de amiga A, que se fue rápido también en el hospital (la semana pasada) y que cuando lo conocí me dijo que le cargaban los psicólogos porque “eran traficantes de angustia” y yo no podía parar de reírme cuando mi amiga le dijo que esa era mi profesión y que se deshizo en disculpas, y yo seguí riéndome y él me dijo loca y se puso a reír conmigo y cada vez que lo volví a ver me acordé de eso, y anoche en medio de mi desvelo me acordé de nuevo de él y del concierto de Kevin Johansen al que fuimos juntos con muchos amigos de mi amiga y que yo busqué sentarme a su lado para reírme he hicimos y hablamos tonteras todo el concierto y él me preguntaba a mi por las letras de Kevin(porque yo me canto casi todas las canciones de Kevin) y le gritábamos Mijito Rico, porque ambos nos quedamos encantados con Kevin, su facha de galán y su voz. Y me creo que apenas pueda me voy a ir a verlo para reírme un rato y cantarle esa canción de Kevin que a él le gustó tano, " anoche soñé contigo, y yo estaba despierto... Que lindo que es soñar ..."Y pienso en el Sida y en que es una reputa enfermedad y que no me gusta. Como no me gusta el cáncer que se llevó a mi compañero M, que era compañero mío en la Universidad y de la vida, que me regaló un libro de Luria para que yo estudiara más y porque M las pasó como las pelotas y un día en la U me contó de un objeto (y ahora no me acuerdo que era) que anduvo trayendo durante todos lo años que le tocó andar clandestino en Chile, porque M fue un combatiente y una sola vez lo escuché hablando de su tortura, y ahora se me aprieta el pecho, porque M no es él único que conocí que muere de cáncer y que estuvo preso y que fue torturado y me da mucha rabia, porque no quiero que nadie más se muera de esa otra puta enfermedad. Porque yo no me quiero enfermar de nada. Porque a veces lo pienso y sé que me voy a morir, que todos moriremos.

Y en mi inconsciente, se hace consciente de que necesito escribir para dejarme el registro de las cosas que no me quiero olvidar, de las calles que de nuevo quiero andar, de las canciones que no quiero perder, de los rostros que llevo conmigo, y hoy me levanté a las siete aunque mis intenciones eran dormir hasta la una, pero no pude, porque me desperté y lo primero que pensé fue que tenía que escribir esto por mi Tía E, por J y por M, que están en mi, que no quiero olvidarme de ellos en este domingo ni en el lunes ni la semana que viene ni la vida entera.

Porque el ejercicio de la memoria, se me hace imprescindible y necesario, y así como empecé este blog tratando de no olvidar mis dolores, para poder digerirlos y no dejarlos solo como parte de la tristeza, para no dejármelos dentro, para que no me siguieran dañando, hoy dejo acá este mi recuerdo, que no se diluye, porque para eso me escribo, para no olvidar. Y pienso Blog.

*Y la foto es de Bertoni (1993).



[1] “Hogar Dulce Hogar” Claudio Bertoni, Harakiri, (2005) Editorial Cuarto Propio.

viernes, 24 de agosto de 2007

No ganas y todas las ganas, como es en invierno. Voy ordenando las intenciones, de a poco, reformulando los cotidianos, poniendo el otro antes que el yo. Ubicando lugares en el mapa que tengo junto a la cama. Llegando tarde a algunos lados, esperando llamadas que no se producen, alegrándome por las que no espero. Un impulso callado que me sostiene. Pensando en la manera de rendir homenaje en lo cotidiano, con tanto silencio dentro que no queda otra que escuchar.

Con una torre de palabras que me espera, alivianando las noches junto a Bertoni, porque la vida es sencilla, aunque se empeñe en hacernos creer lo contrario. Como un pequeño poema, que puede leerse antes de domir, como el amigo que de lejos es preciso, como yo aunque me empeñe en hacerme creer lo contrario…


Downtown

A veces siento tanto

lo que siento por ti que

me meto en uno de esos

pasajes por los que no pasa

nunca nadie y hay puros zurcidores

japoneses y afiladores de tijeras y me

pongo a llorar mirando un ovillo de lana

(De vez en cuando, Ediciones Lom, 1998)

martes, 14 de agosto de 2007

La medida del amor…

La medida de amor, muchas veces es el dolor, eso te decía a ti, eso escribí el otro día en el blog de una persona que respeto mucho, y ahora he pensado en eso. A propósito de las despedidas, de las pérdidas. Por los terrenos deshabitados, por la puesta en escena de las culpas, por la porfía que sostengo, porque la lejanía impone modos, lejos, te alejas, me alejo, nos alejamos y también por el cansancio que me recorre y que hace que me ponga un poco melancólica, nostálgica y triste. Y que anhele una isla donde quedarme un ratito. Porque estoy triste, no más triste, ni menos. No en exceso ni por defecto, solo triste, y es que pese a mis intentos siempre me vuelve la tristeza, sobre todo porque me canso de andar trayéndome por las calles y siento como los recorridos cotidianos me pesan en la espalda y se evidencian en el desgaste de la suela de mis botas. No es lo mismo estar triste que ser triste, ya descubrí que estoy y no soy. Animala Triste, no, Animala está triste. “no es lo mismo estar sola que estar sin ti”.

Hay veces (muchas veces) en que el mundo amanece tan brillante y todo se ve parejito, yo veo todo bonito, como dice la canción, “todo me parece bonito”… Y hay días tristes como hoy, yo creo que la tristeza me persigue, que no le gusta que me acostumbre mucho rato a estar contenta, pero da igual, le saco la lengua a la tristeza, soy una pesimista gozona y eso no me lo quita nadie, porque pese a toda esta cosa de la bonitura sé que he tenido y seguiré teniendo a mi mano la primera medida, de la evidencia del amor, y es esa que decía al principio, la del dolor, porque duele lo que no se tiene ahora, duele la ausencia y las nostalgias, duele que no resulten las previsiones, que los resguardos no basten para cuidarte y que las arbitrariedades del mundo nos dejen solo el espanto. Pero antes del dolor y de esa medida, está el amor, el amor que hemos tenido, el que nos han dado, el amor que nos hace recorrer el desierto y amarlo, el amor que nos hace seguir, sabiendo que la pérdida es parte del guión, porque se ve en el futuro el alejamiento de lo amado como una posibilidad…Pero antes de medir el amor por el dolor está el amor, y seguirá estando y eso si que es invariable y hermoso.

Y mientras sigue este invierno, demasiado largo, yo seguiré caminado, porque aunque me cansa me gusta, lo elijo y es lo que quiero hacer, aunque hoy el sol me sea esquivo y necesite abrigo…

martes, 7 de agosto de 2007

Requiem por ella ( nunca supe como se llamaba)

A las tres de la tarde del día de hoy llegó la policía a confirmar una de las cosas que siempre intuí. Murió la loca de mi cuadra, la de la esquina…Murió sola, de hambre y frío es lo que se dice, lo que me contó la vecina más antigua de mi calle.

Cuenta la leyenda construida en torno a ella, que fue la responsable de que su madre muriera cuando ella llegó a vivir ahí, no la cuidó y la señora murió de soledad y pena. Y la loca se quedó en la casa, no hubo familiares preocupados de ninguna de las dos, ni funerales sentidos, ni pésames para la loca. Nadie le preguntó nada. Nadie creía que ella tuviera algo bueno para dar…

Lo que ella daba eran gritos furiosos, miles de garabatos lanzados a la calle cuando los niños jugaban a la pelota, arias de opera a todo volumen a las tres de la mañana, gatos muertos lanzados al patio de los vecinos y ella, gritando, peleando años de la vida, muchos años, y nadie cerca, nunca, mientras menos se le escuchara mejor. Porque la locura asusta, espanta y aleja, más si tu locura se sale del margen e incomoda, más aún si dices palabras fuertes que nadie quiere oír y te van dejando sola, cerrando las posibilidades, como se fue cerrando su casa, su jardín que no dejó de crecer, que se fue saliendo hacía los bordes, no era posible caminar por su lado de la vereda, ella tampoco caminaba por el lado de nosotros, “los normales”.

Así ocurre, a mi me pasó alguna vez que fui la loca un rato, la loca del grupo, la que alegaba, la que se quejaba y he insistía y para los de ese tiempo, yo seguiré siendo la loca, porque no me callo, porque digo lo que pienso, porque no saludo si no me han presentado, porque no hablo si no me interesa la conversación, porque no soy amable cuando algo me parece mal y un montón de “locuras” mas. Pero que yo tengo gente cerca, que ve más allá de mis locuras, que sabe que pese a la furia que se enciende en mi y mi aparente indiferencia algunas veces, tengo más que enojos para dar. Y por eso si amanezco muerta en mi casa un día, al menos alguien lo advertirá antes de que empiece a oler mal. No como le ocurrió a la loca, a la vecina, que sólo fue descubierta, porque por primera vez en años una familiar lejana le vino a ver para avisarle que había muerto uno de sus hijos; porque a esa familiar se le ocurrió que loca y sola la mujer debía saber.

Y si ahora escribo esto, es porque de alguna manera quiero recordar que la señora se paseaba delgada con guantes y sombrero, era capas de salir de su casa y aparentar que era una dama, maquillada y vestida como si fuera a una fiesta en el jardín de palacio. Y porque quiero que esa señora se quede acá conmigo, esta noche, y todas las otras que vienen, para recordarme que hay locuras que espantan, que hay locuras que se pagan, que hay maneras mejores de vivir, pero que esas maneras mejores dependen del esfuerzo que otros seamos capaces de hacer por no abandonar a quienes nos necesitan. Yo no sé qué dirán mis vecinos, pero mi pena de este día es vergonzosa.

lunes, 6 de agosto de 2007

Soledad

Soledad, aqui están mis credenciales,
vengo llamando a tu puerta
desde hace un tiempo,
creo que pasaremos juntos temporales,
propongo que tú y yo nos vayamos conociendo.

Aquí estoy, te traigo mis cicatrices,
palabras sobre papel pentagramado,
no te fijes mucho en lo que dicen,
me encontrarás en cada cosa que he callado.

Ya pasó ya he dejado que se empañe la ilusión de que vivir es indoloro.

Que raro que seas tú quien me acompañe,
soledad,
a mi,
que nunca supe bien
cómo estar solo.

De Jorge Drexler

lunes, 30 de julio de 2007

Treinta y Seis


Cuando tenía diez sacaba cuenta de cuantos tendría para el 2000, en el 2000 me puse a pensar que definitivamente llegaría a los 40.

Casi me muero a los 21 y en ese momento no pensaba tanto como ahora. Ahora ¿pienso más que antes?, ¿siento más que antes?. Creo que no, pero si distinto, ahora todo es distinto, las cosas no son iguales, mis responsabilidades y deseos no son los mismos que hace diez años. No olvido cuando me di cuenta que no tenía proyectos ni metas, que hubo una etapa de mi vida en que no deseaba nada. Que las ganas se me quedaron atrapadas en mis tristezas. A veces como ahora me veo sobreviviente, desafiante, porfiada, resistente. Pero creo que lo mejor mejor de ahora es que me veo contenta, me río mucho, ando silbando por la vida, tarareando boleros o el último hit de la Trevi.

Ahora ya es mi cumpleaños, hace unos cuantos minutos estoy empezando a tener 36 años, y se siente bien. Y acá estoy sola en mi casa pensando en que mi hijo aún no vuelve de sur, pero que ya no queda nada para estar con él, que cuando vaya a buscarlo al aeropuerto se va a poner nervioso y me abrazará cuando me vea, (aunque será un abrazo corto porque le da vergüenza). Y yo me quedaré tan contenta porque si hay algo que me gusta en la vida son los cariños de mi hijo y mi hijo. Y hoy martes trabajaré todo el día, me andaré celebrando todo el día sola, porque me gusta andar sola en la calle en invierno, después voy a ir a buscar a mi hermano para que me acompañe a comprar cosas para el cumpleaños…para el cumpleaños de mi mamá que hoy como yo cumple años, 87 años, y yo quiero estar con ella y por primera vez en mi vida no me importa que no me vengan a ver a mi, antes si me importaba y me daba pena cuando le cambiaban las velas a la torta para cantarme a mi, después de ella. Y es que con mi madre mi señora madre la que me escogió a mi, siempre hemos tenido tensiones, pero ahora mi mami, mi mamita está viejita, muy viejita, hay días que no se acuerda de algunas cosas, pero mi mami al igual que yo, es feliz cuando le abrazo, poquito porque no soy muy abrazadora, pero a ella le gusta como sé que le gusto yo. Y ahora para mi ese es el mejor regalo que nos podemos dar.

jueves, 26 de julio de 2007

Equilibrista

Y las calles otra vez, los pensamientos de la calle, que van floreciendo, entre el sol que poco o nada calienta, la búsqueda del equilibrio y el calor y yo equilibrista de la balanza emocional. Poniendo a un lado los pro, y desatendiendo los contra. Caminado la pobreza que a tantos espanta y que me deja el corazón apretado, pero dispuesto a otro día cada día. Y sigo: cruzando cuatro comunas en una tarde, comiendo cazuela en el Quitapenas, porque ahora que soy grande puedo ir y venir de cualquier parte, almorzar e ir al cine sola y pasarme un rato por el cementerio a ver si encuentro a mi Nanai, pero mi abuelita parece que decidió que hoy no era día para visitas, y de seguro andaba entre los viejos alemanotes que le cedieron un pedazo de tierra para sus huesos, y yo no la vi. Pero sé que está ahí donde mismo la dejamos hace 18 años cuando yo era una pajarita aún. Y cuando voy saliendo del cementerio, pienso en que cuando tenga plata me voy a ir al Terminal de las Flores a comprar unos girasoles bien amarillos y gordos para poner en elMmemorial de los caídos en la dictadura, para decirles que no dejo de levantarles en mi memoria y me voy pensando en multipropósito, multifuncional, todo eso en mi desbocada e impertinente cabeza, porque ahí adentro hay una fiesta y misma es la anfitriona y yo que nunca hago mucho cuando hago lo hago todo, y me agoto y me reviento y me la paso pensando en miles y miles de florecidos pensamientos, políticos, correctos e incorrectos, pero propios, míos y de nadie más, aunque a veces como ahora los comparta sabiendo que me queda tan poco, porque la vida me anda azuzando para que haga los mandados, para que revise y empiece de una buena vez a tajar cosas de la lista que hice a el mes pasado y que mi mira regañona desde mi escritorio. Ahora que se me da por escribir, para puro no olvidar, porque en eso ando desde hace rato y me permito pasear con mi hermano el loco, mi querido loco, y abrazarme de su brazo, y pararnos fuera nuestra antigua casa a gritarles leseras a los oficinistas que vimos ocupando la que fue mi pieza y que da a la calle donde parece que hubiese una guerra y ahí yo, con él, el único que me sostiene desde lo insostenible de ser la más negra oveja de nuestro rebaño, disparejo y conservador, urgidor y solidario ese tremendo rebaño que es mi familia, esa que me molesta, esa que me agobia pero que definitivamente es la mejor. Y ahora que me vence el sueño me sigo preguntando cómo serán los sueños de los androides futuristas del Santiago del 2050, si es que queda Santiago y sobreviven las ovejas no eléctricas de esa Punta Arenas que tiene a mi hijo mirando caer la nieve mientras su madre acá piensa en lo mucho que le extraña y le espera…mientras seguimos cada un+ en su campaña…

jueves, 5 de julio de 2007

Registro Minimal

Recorro la ciudad, la humedad de la lluvia y Santiago, otra vez, calles que escojo para la tarde de jueves que me permito.

Camino con la vida en mente. Esta vida, mi vida, que persiste, que me obliga y me somete al destiempo, desencuentros y yo hallada, en el ay mi vida… cómo no me faltas?

Y el Mercado Central y el garam masala que preparaba antes, comprando en El Maní de Irarrázabal, hace muchas primaveras y la importancia de ponerle aliño y la lana que me falta para terminar la bufanda numero tres de este invierno, en que todo se tejerá hasta la última madeja. Y el Mapocho, y el nuevo trabajo con un recorrido bonito que me anima a levantarme para llegar. Y Punta Arenas, Madrid, Caracas, Santiago, Mendoza, El Quisco, las ciudades pequeñas las grandes, las que no conozco las que de alguna manera me esperan y me hacen esperar, a las que ya no llegué a las que no quiero ir. Y los mapas de los barrios que me ayudarán a caminar sin perderme aunque a veces me guste perderme un ratito para sentirme bien cuando me encuentro. Porque sigo estando ahí, en ese lugar donde estoy sola solo yo.

El pecho paseando por Santiago en suspenso, hace rato que no duele, aunque no olvido el llanto ni las congojas, estas se remiten a su lugar entre los trastos de la melancolía.

Calles de centro; trasformadas, travestidas de style new style, ex cité… bienvenido loft recuperando para los nuevos intelectuales, artistas y los que no son tanto, pero como si fueran.

Pensando en todos y en ninguno. Obcecadamente observadora y participe de los desafiantes momentos de seguir creciendo.

La Quinta Normal, la de mi adolescencia, en la pergola y la plaza del Quetzal, que se quedó en mi espalda tatuado y Agustinas y mis gatos, los intentos del amor, la perra Chascona y su hermano mellizo que partió a una familia bien por su look pituco, y la mía a tientas desde el amor vivido y la inconstancia perversa, y la gruta de Lourdes y la feria de las pulgas auspiciada por la Virgencita, la casa del Tony Caluga y la suavidad de las toallas 100% algodón y unos muros cayendo a pedazos; socavados por la lluvia y el temor de no ser, de no poder, de que pasara todo sin ser nada.Y recorriendo, tomando el metro y bajando en la estación que me hace caminar más y no importa, y el té blanco que mancha la taza y evidencia la estafa de los chinos comerciantes, y un chocolate caliente en el Torres de la Moneda y una fiesta con globos y todo por 15 lucas y vamos a clases y después a la casa, pero mejor antes un borgoña en La Unión Chica de Calle New York y el colectivo y así se fue el día...por las avenidas, lloviendo y viendo y ya volviendo y v i v i e n d o.