Treinta y Seis

Cuando tenía diez sacaba cuenta de cuantos tendría para el 2000, en el 2000 me puse a pensar que definitivamente llegaría a los 40.
Casi me muero a los 21 y en ese momento no pensaba tanto como ahora. Ahora ¿pienso más que antes?, ¿siento más que antes?. Creo que no, pero si distinto, ahora todo es distinto, las cosas no son iguales, mis responsabilidades y deseos no son los mismos que hace diez años. No olvido cuando me di cuenta que no tenía proyectos ni metas, que hubo una etapa de mi vida en que no deseaba nada. Que las ganas se me quedaron atrapadas en mis tristezas. A veces como ahora me veo sobreviviente, desafiante, porfiada, resistente. Pero creo que lo mejor mejor de ahora es que me veo contenta, me río mucho, ando silbando por la vida, tarareando boleros o el último hit de la Trevi.
Ahora ya es mi cumpleaños, hace unos cuantos minutos estoy empezando a tener 36 años, y se siente bien. Y acá estoy sola en mi casa pensando en que mi hijo aún no vuelve de sur, pero que ya no queda nada para estar con él, que cuando vaya a buscarlo al aeropuerto se va a poner nervioso y me abrazará cuando me vea, (aunque será un abrazo corto porque le da vergüenza). Y yo me quedaré tan contenta porque si hay algo que me gusta en la vida son los cariños de mi hijo y mi hijo. Y hoy martes trabajaré todo el día, me andaré celebrando todo el día sola, porque me gusta andar sola en la calle en invierno, después voy a ir a buscar a mi hermano para que me acompañe a comprar cosas para el cumpleaños…para el cumpleaños de mi mamá que hoy como yo cumple años, 87 años, y yo quiero estar con ella y por primera vez en mi vida no me importa que no me vengan a ver a mi, antes si me importaba y me daba pena cuando le cambiaban las velas a la torta para cantarme a mi, después de ella. Y es que con mi madre mi señora madre la que me escogió a mi, siempre hemos tenido tensiones, pero ahora mi mami, mi mamita está viejita, muy viejita, hay días que no se acuerda de algunas cosas, pero mi mami al igual que yo, es feliz cuando le abrazo, poquito porque no soy muy abrazadora, pero a ella le gusta como sé que le gusto yo. Y ahora para mi ese es el mejor regalo que nos podemos dar.





