miércoles, 29 de agosto de 2007

Solidarios


"La solidaridad (…) se practica sin distinción de credo, sexo, raza, nacionalidad o afiliación política. La finalidad sólo puede ser el ser humano necesitado. Comprendemos que para que haya solidaridad se requieren dos personas: una necesitada y otra solidaria. Pero el solo dar, o ayudar, no es lo más difícil. La parte difícil comienza cuando se nos presenta el dilema de ayudar sin recibir nada a cambio; de ayudar aunque nadie se entere, ni aún la persona a la que ayudamos. Esto es: ser solidarios por una verdadera convicción de igualdad y de justicia. Es difícil ser caritativos, solidarios, entregados, y ser, al mismo tiempo, totalmente desinteresados."

Está fue una definición que encontré buceando en Internet, encontré algunas otras alusiones a este concepto. A qué todo esto, pues, debido al premio que ha otorgado Águila Libre en su blog, a este mi blog, y al otro blog en qué participo con los mal portados.
Le agradezco mucho a ella y su mención y me encomiendo a la tarea que me queda a mi de entregar el premio a otros siete blogs en los que yo he descubierto expresiones de solidaridad.

Puedo agregar que quienes me leen y lean los blogs que premio sabrán porque los escogí, yo ya lo tengo clarito. Ni siquiera me costó pensar, ojo que a ninguna de estas personas la he premiado antes y agradezco la oportunidad de hacerlo.
Pienso en la solidaridad y en la oportunidad que he tenido de experimentarla en mi propia vida y en como el sentirla le dio un giro a momentos tremendos que tuve que enfrentar. Un giro de fuerza, de apoyo, si soy lo que he podido ser ha sido porque nunca ni en los peores momentos la solidaridad ha estado ausente de mi vida y del corazón de las personas hermosas y potentes que me rodean.

Mis reconocimientos a:

Alemama, por la gran ayuda que siempre está dispuesta a dar.

Héctor: Por el amor que pone en su trabajo

Claudio: Porque hace más amable y lúcida esta ciudad y por todas esas cosas que él bien sabe y que se mantienen en mi memoria.

Juan: Por en su blog he descubierto muchas cosas de América y de su pueblo que me hacen sentido.

Chuqui: Porque es mi amigo y me supo demostrar desde antes de conocerlo en vivo que él tiene un corazón de oro. Y además porque en estos minutos su familia está en una situcación que requiere de muchas expresiones de solidaridad.

Cata: Porque esta niña tiene un alma noble y ella es profundamente solidaria.

La Taberna: No puedo agregar nada más ellos y ellas saben que están en mi corazón.

Gracias por todo¡¡¡

Siempre el Sur

Ya no puedo más del lo agradecida que me siento, a la mención que me hizo Aguila Libre se suma la de la querida Cardo, a ella también vallan mis agradecimientos.
La idea es que las personas que yo he escogido, a su vez lo hagan con otro siete blogueros.

viernes, 24 de agosto de 2007

No ganas y todas las ganas, como es en invierno. Voy ordenando las intenciones, de a poco, reformulando los cotidianos, poniendo el otro antes que el yo. Ubicando lugares en el mapa que tengo junto a la cama. Llegando tarde a algunos lados, esperando llamadas que no se producen, alegrándome por las que no espero. Un impulso callado que me sostiene. Pensando en la manera de rendir homenaje en lo cotidiano, con tanto silencio dentro que no queda otra que escuchar.

Con una torre de palabras que me espera, alivianando las noches junto a Bertoni, porque la vida es sencilla, aunque se empeñe en hacernos creer lo contrario. Como un pequeño poema, que puede leerse antes de domir, como el amigo que de lejos es preciso, como yo aunque me empeñe en hacerme creer lo contrario…


Downtown

A veces siento tanto

lo que siento por ti que

me meto en uno de esos

pasajes por los que no pasa

nunca nadie y hay puros zurcidores

japoneses y afiladores de tijeras y me

pongo a llorar mirando un ovillo de lana

(De vez en cuando, Ediciones Lom, 1998)

martes, 14 de agosto de 2007

La medida del amor…

La medida de amor, muchas veces es el dolor, eso te decía a ti, eso escribí el otro día en el blog de una persona que respeto mucho, y ahora he pensado en eso. A propósito de las despedidas, de las pérdidas. Por los terrenos deshabitados, por la puesta en escena de las culpas, por la porfía que sostengo, porque la lejanía impone modos, lejos, te alejas, me alejo, nos alejamos y también por el cansancio que me recorre y que hace que me ponga un poco melancólica, nostálgica y triste. Y que anhele una isla donde quedarme un ratito. Porque estoy triste, no más triste, ni menos. No en exceso ni por defecto, solo triste, y es que pese a mis intentos siempre me vuelve la tristeza, sobre todo porque me canso de andar trayéndome por las calles y siento como los recorridos cotidianos me pesan en la espalda y se evidencian en el desgaste de la suela de mis botas. No es lo mismo estar triste que ser triste, ya descubrí que estoy y no soy. Animala Triste, no, Animala está triste. “no es lo mismo estar sola que estar sin ti”.

Hay veces (muchas veces) en que el mundo amanece tan brillante y todo se ve parejito, yo veo todo bonito, como dice la canción, “todo me parece bonito”… Y hay días tristes como hoy, yo creo que la tristeza me persigue, que no le gusta que me acostumbre mucho rato a estar contenta, pero da igual, le saco la lengua a la tristeza, soy una pesimista gozona y eso no me lo quita nadie, porque pese a toda esta cosa de la bonitura sé que he tenido y seguiré teniendo a mi mano la primera medida, de la evidencia del amor, y es esa que decía al principio, la del dolor, porque duele lo que no se tiene ahora, duele la ausencia y las nostalgias, duele que no resulten las previsiones, que los resguardos no basten para cuidarte y que las arbitrariedades del mundo nos dejen solo el espanto. Pero antes del dolor y de esa medida, está el amor, el amor que hemos tenido, el que nos han dado, el amor que nos hace recorrer el desierto y amarlo, el amor que nos hace seguir, sabiendo que la pérdida es parte del guión, porque se ve en el futuro el alejamiento de lo amado como una posibilidad…Pero antes de medir el amor por el dolor está el amor, y seguirá estando y eso si que es invariable y hermoso.

Y mientras sigue este invierno, demasiado largo, yo seguiré caminado, porque aunque me cansa me gusta, lo elijo y es lo que quiero hacer, aunque hoy el sol me sea esquivo y necesite abrigo…

martes, 7 de agosto de 2007

Requiem por ella ( nunca supe como se llamaba)

A las tres de la tarde del día de hoy llegó la policía a confirmar una de las cosas que siempre intuí. Murió la loca de mi cuadra, la de la esquina…Murió sola, de hambre y frío es lo que se dice, lo que me contó la vecina más antigua de mi calle.

Cuenta la leyenda construida en torno a ella, que fue la responsable de que su madre muriera cuando ella llegó a vivir ahí, no la cuidó y la señora murió de soledad y pena. Y la loca se quedó en la casa, no hubo familiares preocupados de ninguna de las dos, ni funerales sentidos, ni pésames para la loca. Nadie le preguntó nada. Nadie creía que ella tuviera algo bueno para dar…

Lo que ella daba eran gritos furiosos, miles de garabatos lanzados a la calle cuando los niños jugaban a la pelota, arias de opera a todo volumen a las tres de la mañana, gatos muertos lanzados al patio de los vecinos y ella, gritando, peleando años de la vida, muchos años, y nadie cerca, nunca, mientras menos se le escuchara mejor. Porque la locura asusta, espanta y aleja, más si tu locura se sale del margen e incomoda, más aún si dices palabras fuertes que nadie quiere oír y te van dejando sola, cerrando las posibilidades, como se fue cerrando su casa, su jardín que no dejó de crecer, que se fue saliendo hacía los bordes, no era posible caminar por su lado de la vereda, ella tampoco caminaba por el lado de nosotros, “los normales”.

Así ocurre, a mi me pasó alguna vez que fui la loca un rato, la loca del grupo, la que alegaba, la que se quejaba y he insistía y para los de ese tiempo, yo seguiré siendo la loca, porque no me callo, porque digo lo que pienso, porque no saludo si no me han presentado, porque no hablo si no me interesa la conversación, porque no soy amable cuando algo me parece mal y un montón de “locuras” mas. Pero que yo tengo gente cerca, que ve más allá de mis locuras, que sabe que pese a la furia que se enciende en mi y mi aparente indiferencia algunas veces, tengo más que enojos para dar. Y por eso si amanezco muerta en mi casa un día, al menos alguien lo advertirá antes de que empiece a oler mal. No como le ocurrió a la loca, a la vecina, que sólo fue descubierta, porque por primera vez en años una familiar lejana le vino a ver para avisarle que había muerto uno de sus hijos; porque a esa familiar se le ocurrió que loca y sola la mujer debía saber.

Y si ahora escribo esto, es porque de alguna manera quiero recordar que la señora se paseaba delgada con guantes y sombrero, era capas de salir de su casa y aparentar que era una dama, maquillada y vestida como si fuera a una fiesta en el jardín de palacio. Y porque quiero que esa señora se quede acá conmigo, esta noche, y todas las otras que vienen, para recordarme que hay locuras que espantan, que hay locuras que se pagan, que hay maneras mejores de vivir, pero que esas maneras mejores dependen del esfuerzo que otros seamos capaces de hacer por no abandonar a quienes nos necesitan. Yo no sé qué dirán mis vecinos, pero mi pena de este día es vergonzosa.

lunes, 6 de agosto de 2007

Soledad

Soledad, aqui están mis credenciales,
vengo llamando a tu puerta
desde hace un tiempo,
creo que pasaremos juntos temporales,
propongo que tú y yo nos vayamos conociendo.

Aquí estoy, te traigo mis cicatrices,
palabras sobre papel pentagramado,
no te fijes mucho en lo que dicen,
me encontrarás en cada cosa que he callado.

Ya pasó ya he dejado que se empañe la ilusión de que vivir es indoloro.

Que raro que seas tú quien me acompañe,
soledad,
a mi,
que nunca supe bien
cómo estar solo.

De Jorge Drexler